5.31.2011

En casa de Gaudí III

Aquella noche fuimos una de las últimas tres mesas que quedaban en el restaurant. Pablo quería pedir otra botella de vino pero yo le recordaba que sí quería ir temprano a ver la carrera final de la F1, no podíamos volver tan tarde -o temprano- al hotel. Ese domingo él quería irse desde las 7:00 am para así ver todas las presentaciones previas a la carrera final. Se puede siempre separar a un hombre de su mujer pero jamás de su deporte favorito, así que ese domingo, a pesar del poco tiempo de sueño que tuvo, se fue a las 8:00 am mientras yo continuaba con mi ritual favorito en vacaciones: dormir.

Ese día no tenía mucho ánimo para caminar desde temprano, así que decidí quedarme en Calella y disfrutar un poco de la playa. Me puse el traje de baño, tomé mi toalla, desayuné y salí directo a la playa. No había que caminar más de 300 metros del hotel y ya podías echarte en la arena a disfrutar del sol que ese día prometía calentar a unos 30 grados.

Compré un bloqueador de 30 SPF en el camino y me forré el cuerpo entero. Estiré mi toalla y encendí mi ipod.

5.27.2011

En casa de Gaudí II

Después de haber disfrutado del primer día en la ciudad de Barcelona, tomamos el tren en dirección hacia Calella para así descansar de un día agotador en el hotel que habíamos reservado.

Pablo durmió todo el recorrido hasta Calella. Una hora entera haciendo estiramiento de cuello en el asiento del tren, mientras yo descansaba un ojo mientras el otro estaba atento de nuestras cosas. Después de haber vivido en la capital venezolana, nunca más volví a dormir mientras viajo por temor a que me roben. Así que si alguien quería pasarse de vivo con nosotros, debía entonces recurrir a mis pocos conocimientos de karate -gracias a Karate Kid- y defender lo nuestro.

Esa noche dormimos como angelitos. Con un brazo guindando fuera de la cama, la boca abierta y roncando, hasta que el sol comenzó a asomarse por la ventana de la habitación y a convertirla en un perfecto sauna. Sin embargo, eso no impidió que nos levantáramos a las 9 de la mañana para luego bajar a desayunar, y tomar nuestras cámaras de nuevo para irnos de regreso en tren a la acción.

5.26.2011

En casa de Gaudí I

Uno de estos fines de semana estábamos juntos en la casa. Pablo trabajaba en la oficina y yo estaba, como de costumbre, sentada en el sillón de la sala, con la laptop sobre las piernas y el televisor encendido. Cuando de repente se abre de golpe la puerta que comunica a la sala con la oficina y aparece Pablo con una sonrisa en la cara y los ojos saliendo de su orbita: "Mi jefe quiere regalarme una entrada para la Formula 1 en Barcelona".

Yo lo miré y le dije: "Que bueno!"

Tuvo momentos de dudas, entre decir que no a lo que le ofrecían y cumplir con la estresante y topada agenda de trabajo que tenía o decir que sí, mandar al carajo todo, sacar un poco de dinero del cochinito del ahorro y disfrutar de uno de sus deportes favoritos en una ciudad de rico calor, idioma español y mujeres lindas.

La puerta abrió y cerró unas cuantas veces, cada una con una decisión distinta de la respuesta que le daría a su jefe. Así son los holandeses. Piensan las cosas un montón de veces antes de hacerlas. Muy diferente a nosotros los latinos, quienes actuamos muchas veces sin pensar siquiera. Así que mientras él cambiaba sus respuestas con cada abrir y cerrar de puerta, yo le repetía en todas las veces que aceptara y se fuera a disfrutar de unos días alejado del estrés laboral. Además, una oportunidad como esa no se podía desperdiciar.

5.15.2011

Twente vs. Ajax 2011

English version: Twente vs. Ajax 2011
Nederlandse versie: Binnenkort 

Advertencia: Este post no es apto para fanáticos del futbol porque contiene los pensamientos e impresiones de una común y vulgar fémina que no es amante de este deporte.

Para nadie es una novedad que uno de los deportes favoritos de los holandeses es el futbol. La Naranja Mecánica. Uno de los tantos motivos de orgullo en este país.

Nunca he sido fanática del futbol. Nunca fue el deporte nacional en Venezuela y tampoco el ser descendiente de padres sureños, donde el futbol es una pasión, ha hecho que mis intereses deportivos cambien. Más bien me inclino por el beisbol. Un deporte que muchos definirían -yo lo hago- como un tanto lento. Un deporte en donde puedes estar en el estadio e ir con tranquilidad al baño a hacer tus necesidades sin tener los nervios de punta porque te perderás de un importante tanto. Un deporte en el que correr es parte de su actividad pero los jugadores cuentan con una barriga pronunciada producto de la larga inversión en cervezas. Un deporte con el cual nos creemos mundialmente reconocidos como uno de los mejores pero en el Primer Mundial de Beisbol fuimos eliminados en la primera ronda. Un deporte donde la Serie anual mas importante, La Serie del Caribe, cuenta siempre sólo con 4 equipos, República Dominicana, Puerto Rico, Cuba y Venezuela, y para allá vamos con orgullo, teniendo la certeza de que al menos de 4to. lugar podemos quedar. Pero aún así lo disfruto mucho y es el deporte que más tiempo puedo tolerar en la televisión, claro, sabiendo que puedo cambiar de canal y volver sin haberme perdido un momento de emoción.

5.11.2011

Visita holandesa

Ayer recibí una llamada a mi teléfono móvil. Me pareció extraño porque no era Pablo, quien es el único que marca mi número, así que, atendí de forma holandesa: "Met Ley".

Aquí en Holanda se tiene la costumbre de decir tu nombre cuando atiendes. En mi caso traducido sería, "Con Ley". Aunque todavía me opongo a decirle a un desconocido mi nombre de primeras, no tengo más opción que adaptarme a la situación. Así que cuando atiendo a algún número desconocido, inmediatamente me convierto en holandesa. Claro, digo yo que me convierto en holandesa, porque mi cerebro le cuesta un poco más cruzar el río del idioma.

Escuché entonces una voz femenina del otro lado. Seguro que me dijo su nombre y apellido pero como mi mente aún estaba en proceso de cambio lingüístico, ni me enteré. Lo que sí entendí fue que era la persona que el Gemeente (Alcaldía) había enviado para ser mi taalcoach (Coach de pitcheo, perdón, quiero decir, de idioma).

5.07.2011

Bevrijdingsfestival Overijssel

"A las 2:15 hay un tren y otro a las 2:45. Te parece el de las 2:45?", le dije.
"El de las 2:15 me parece mejor", me dijo.
"Ok, paso por tu casa a la 1:30", finalicé con un sms.

Apresuré mis tareas para poder estar en su casa a la 1:30 como acabábamos de acordar. Un jean, una camiseta, un sweater por si acaso, una cola de caballo y un par de zapatos bien cómodos. Con la cámara fotográfica bien colgada en mi correa, el celular y algunas  tarjetas infaltables para cualquier ocasión.

Tomé mi bici y me fui a su casa.

Ya estaba listo, como buen holandés, así que subimos inmediatamente a nuestras respectivas bicis y nos fuimos en búsqueda de nuestra  regresión a los 18!

5.04.2011

Tragando moscas!

Por primera vez, en este país, donde está todo excesivamente calculado, donde nada se les pasa de largo, he sido engañada!

Como siempre, me disponía a salir al centro en mi bici. Tenía que visitar al menos tres puntos para los cuales ya me estaba preparando metal, psicológica y trilinguamente para dialogar con mis victimas de mi mal manejo del idioma de este país. Ya tenía mis discursos preparados y memorizados en el perfecto holandés de google. Pero por supuesto, revisé mi página del tiempo para saber cuantas prendas de vestir debía usar hoy porque esta semana ha estado bien heladita. Con decir que anoche no hubo grados -como dice Pablo-. O sea, cero!

Que arrojaba la página del tiempo? Que entre la 1 y 5 de la tarde caerían unos tremendos chubascos empapadores imposibles de evitar. Que mala onda! Me aguaron la fiesta literalmente. Desde temprano esperando dentro de la casa a que las nubes, que estaban como quien no quiere la cosa, arrojaran su llanto para cantar victoria y salir luego de ellas.

5.03.2011

Cheo al estrellato

English version: Cheo becomes famous
Nederlandse versie: Binnenkort 

Hace unos días Cheo leía uno de mis mas recientes posts. Siempre me dice que le envie el link para que así pueda estar al tanto de lo que escribo porque quizá expreso más en mis palabras escritas que habladas, y él todo lo quiere saber de mí.

A él le hace mucha gracia saber cómo va mi adaptación en este país y si pasar del tercero al primer mundo es un "cultura shock", como él le llama.

Pero ahora él es parte de mí vida, por no decir que es toda mí vida, y es inevitable que no lo nombre cuando escribo por aquí. Sin embargo, trato de mantenerle un bajo perfil por eso de que este espacio no fue creado para contar mis experiencias con él, sino con su país. Pero resulta que Cheo, cuando leyó su nombre, lo primero que hizo fue arrugar la cara y preguntarme: ¿Por qué Cheo?