5.31.2011

En casa de Gaudí III

Aquella noche fuimos una de las últimas tres mesas que quedaban en el restaurant. Pablo quería pedir otra botella de vino pero yo le recordaba que sí quería ir temprano a ver la carrera final de la F1, no podíamos volver tan tarde -o temprano- al hotel. Ese domingo él quería irse desde las 7:00 am para así ver todas las presentaciones previas a la carrera final. Se puede siempre separar a un hombre de su mujer pero jamás de su deporte favorito, así que ese domingo, a pesar del poco tiempo de sueño que tuvo, se fue a las 8:00 am mientras yo continuaba con mi ritual favorito en vacaciones: dormir.

Ese día no tenía mucho ánimo para caminar desde temprano, así que decidí quedarme en Calella y disfrutar un poco de la playa. Me puse el traje de baño, tomé mi toalla, desayuné y salí directo a la playa. No había que caminar más de 300 metros del hotel y ya podías echarte en la arena a disfrutar del sol que ese día prometía calentar a unos 30 grados.

Compré un bloqueador de 30 SPF en el camino y me forré el cuerpo entero. Estiré mi toalla y encendí mi ipod.


Éramos pocos los que estábamos ahí a esa hora pero no faltó mucho para que se llenara de gente. Una hora después no era la única que estaba acostada en la arena, pero si una de las pocas que usaba la parte de arriba del traje de baño. Cuando me di cuenta, estaba rodeada de mujeres en topless tomando sol. Que bárbaro! Nunca había estado en una playa donde se podía estar en topless y aunque sentía la presión por unirme al grupo, mi "moral y luces" no me lo permitían. Llámenme mojigata, anticuada o con tabú pero esa parte de quitarse todo de lo más normal aún no la he desarrollado así que seguí echada ignorando el llamado al libertinaje. Eso sí, me di cuenta, y me pareció curioso, que las niñas no usaban la parte de arriba de sus trajes de baños. Ni siquiera jovencitas de 12 años, edad precisa cuando el pudor está al máximo. Las mamis les untaban de protector y listo, con una pantaletica ya era suficiente.
Playa en Calella


Pasé tres horas bajo el sol y me fui al hotel antes de que mi raza se tornara africana. Me duché y encendí el televisor para ver parte de la F1 a ver si visualizaba a Pablo en alguna gradería. Pero nada. Ni después del post que le dediqué en este blog ha aumentado su fama lo considerablemente como para que las cámaras lo captaran. Pero sí vi que al comienzo de la carrera, Fernando Alonso se había colocado de primer lugar en los primeros segundos de la salida a pesar de que salía en tercera posición. Oh si! Ya empezaba a imaginarme que cuando me encontrara con Pablo tendría un relato completo y con emoción del evento.

Tomé mis cosas y me fui a Barcelona con el tren. Aunque estuviera cansada no podía desperdiciar un día de seguir conociendo esa bella ciudad. Además, podía también disfrutar de las espectaculares playas desde mi recorrido en el tren porque resulta, cosa que me parece maravilloso para incentivar el turismo, que el recorrido se hace por toda la costa y de un lado se puede disfrutar de los pequeños pueblos y su arquitectura española, y del otro lado del azul del mar, y por supuesto, de algunos cuerpos en total desnudez que no temen mostrarse al público en general. Y mientras dura el viaje, también se pasean una serie de "almas libres" por el canto, actuación o simplemente "falta de trabajo" haciendo algún show para recolectar dinero de asiento en asiento.
Estación de trenes en Calella


Miré de nuevo en mi mapa y decidí que iría hacia el Monumento a Colón. Podría quedarme en la estación Cataluña de nuevo y caminar hasta el final de la muy concurrida Rambla. Esquivar cientos de turistas y perderme de nuevo por una paralela del Barrio Gótico en búsqueda de un localcito, que según mi vecina, vendían los churros con chocolates más espectaculares del mundo. Lastima! Creo que estaba cerrado porque no vi ningún indicio de lo que ella me decía. Y yo con el hambre loca que ya a las 4:30 pm tenía. Bueno, seguiría entonces con mi plan. Caminar hasta ver el monumento de quien se equivocó de ruta pensando que iba a la India. Colón.

Ahí estaba. Una enorme redoma con una altísima y gruesa columna y al final de ella, allá al final, la diminuta figura del gran Colón. Válgame! Me parecía que algo estaba fuera de proporción o yo estaba viendo mal? Por supuesto, no faltaron las fotos, las vueltas alrededor, el reconocimiento del lugar y el aumento de la curiosidad por conocer más. Sabía que había mucho por ahí pero no tenía idea que era. De repente, vi un puente que estaba inundado de gente y los seguí. Del otro lado debía haber algo del interés de todos.
Monumento a Colón
En el interior del Monumento
Alrededores

Alrededores


Cruzando el puente con el río de gente, llegué a lo que es un centro de recreación, uno de los más grandes del lugar. Con un enorme centro comercial en el cual leí las instrucciones antes de ingresar, y una de ellas incluía la frase "ropa decente", sin shorts. Lo pensé. Dudé. Me miré. Traía shorts ese día porque mi holandización me ha enseñado que debo vestirme adecuada a los grados del día. Y retrocedí. Pero luego me di cuenta que nadie leía las instrucciones y mucho menos les preocupaba si iban o no acordes al lugar, así que hice caso omiso del anuncio y entre a ver que había. Nada del otro mundo. Nada que en los países del tercer mundo no abunde. Tiendas! Que aburrido! Pero no dejaba de ser un edificio interesante, y sus alrededores también.
Puente que lleva al complejo comercial

Centro Comercial Mare Magnum. Adivinen cual soy yo!


Comí en McDonald's saciando mi hambre con un fabuloso Big Mac. A veces necesito de mi comida de universitaria y aquí en este pueblo no hay nada de eso cerca. Y luego me dispuse a seguir la ruta turística cuando recibí la llamada de Pablo anunciando su triste llegada. Había sido la última carrera de la F1 en Cataluña y aunque la había disfrutado al máximo, se sentía triste porque ya la emoción había terminado. De lo bueno poco, Pablo! De lo bueno, poco!
Alrededores del complejo comercial

Alrededores del complejo comercial
Buques que llegan a Barcelona


No quisimos hacer nada. Solo sentarnos a comer de nuevo otras tapas en uno de los restaurantes del exterior del centro comercial y apreciar la llegada de los grandísimos barcos que hacían parada en Barcelona como parte de su recorrido como cruceros. Impresionante ver como maniobran una cosa tan enorme. Y más impresionante es la cara de bobos que todos ponemos cuando vemos una cosa de esas. Como para una foto Kodak. Y claro, las tapas que pedimos no vinieron solas. Pablo ya había exigido y demandado una botella de: Rosé!

8 comentarios:

  1. jajaja que padre anecdota, aunque siento que le faltó algo..

    sí.. como... como más fotos de la playa!! jajajaja

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  2. jajajajaja.... ya sabía yo que iban a haber reclamos de tu gremio!!!!! Voy a revisar en la cámara de Pablo a ver si él captó algunas imagenes delatadoras!

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  3. que rico!!! fueron unos dias bien aprovechados! aca las playas son espantosas, pero cuando fui a Gotland, una isla de vacaciones en Suecia, la gente andaba casi desnuda, con todo tipo de cuerpos flacos y gordos, a nadie le importaba, pero yo tampoco me siento a gusto enseñando cuerpo, asi que mejor no!! jajaja

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  4. @Negra,
    Creo que los latinoamericanos aún no nos acostumbramos a que nada del cuerpo es malo. Que es de lo más normal. Y, no es ninguna novedad para nadie un cuerpo desnudo. Sin embargo, han sido 29 años de pudor y no se pueden mandar al carajo en una hora! jejejejeejej

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  5. hermana, mi hermana la goldis si que hubiese salido a mostrar sus pechonalidades... segurito que si... jijijijiji

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  6. Es cierto, hermanito!!!!
    Esa gordis aquí estuviera como en su casa! Calata!

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  7. Que rico paseo, España es deliciosa para pasear y comer, lo de los toples es normal yo lo hice cuando estuve alla hace millones de años pero a diferencia de ti era la unica que no lo tenia puesto de tela pero si marcado en la piel blanco jajajajajaja

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  8. Ely,
    Super rico los diitas que nos lanzamos por España. Extrañaba el calorcito.
    El topless, me da penita todavía... además, con eso de las marcas de trajes de baño viejos, ay no, que pena! ejjejeejeje... eso es como ponerse un hilo dental y que tengas las marcas de trajes de baños normales en las nalgas! jajajaja...
    Pero que nota! Hay que provar y gozarselo! Viva Ely que no le dio penita como a mí!!!!

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