5.11.2011

Visita holandesa

Ayer recibí una llamada a mi teléfono móvil. Me pareció extraño porque no era Pablo, quien es el único que marca mi número, así que, atendí de forma holandesa: "Met Ley".

Aquí en Holanda se tiene la costumbre de decir tu nombre cuando atiendes. En mi caso traducido sería, "Con Ley". Aunque todavía me opongo a decirle a un desconocido mi nombre de primeras, no tengo más opción que adaptarme a la situación. Así que cuando atiendo a algún número desconocido, inmediatamente me convierto en holandesa. Claro, digo yo que me convierto en holandesa, porque mi cerebro le cuesta un poco más cruzar el río del idioma.

Escuché entonces una voz femenina del otro lado. Seguro que me dijo su nombre y apellido pero como mi mente aún estaba en proceso de cambio lingüístico, ni me enteré. Lo que sí entendí fue que era la persona que el Gemeente (Alcaldía) había enviado para ser mi taalcoach (Coach de pitcheo, perdón, quiero decir, de idioma).


Hace un mes que lo esperaba así que no pregunté mucho y sólo me limité a decir "ja" y "nee". Palabras claves cuando no se entiende mucho del tema que te están hablando. "Si" y "no". Siempre resultan y más si van acompañadas de una sonrisa inocente delatadora de tu falta de entendimiento.

Me dijo entonces que debíamos reunirnos para tener una conversación -ya para ese momento el suiche del idioma había logrado pasar-.

Volví a decirle "ja" y quedamos en que esta mañana ella vendría a mi casa para conversar.

¡Mi primera visita holandesa! Claro, porque las del vecino y los amigos de Pablo no cuentan. Ellos están todos los fines de semana aquí y a veces en la semana también. Ya casi son parte de la familia, así que ¡ya ellos no son visita!

Me dispuse entonces a preparar todo para recibir a mi nueva y desconocida invitada. Como llevo casi cuatro meses cumpliendo el papel de invitada, pues ya he captado algunas costumbres de etiqueta holandesa que no se deben saltar jamás.

Café o té. Lo primero que te ofrecen los anfitriones holandeses a tu llegada al lugar es: si eres chico, café, y si eres chica, té. No importa si acabas de comer o de haberte tomado dos litros de agua y no te cabe un mililitro más, debes asentir con la cabeza, dar las gracias y sentarte inmediatamente a esperar tu té o tu café. Por supuesto, al segundo te disparan la próxima pregunta: ¿leche? ¿azúcar? A lo cual, en mi caso, siempre digo si a los dos. Así que, por mi propia experiencias, también debía contar con leche y azúcar en la gaveta para recibir a mi invitada.

Luego empieza la repartición de tazas de cafés o tés dependiendo del número de invitados y de sus preferencias. Claro, al parecer, y guiándome por mis antenitas de vinil que han estudiado minuciosamente los comportamientos holandeses, debes esperar a que todos tengan sus tazas y que luego vuelva a pasar el anfitrión con una bandeja de galletas, la cual tampoco puedes rechazar, y repito, ni que estés hasta la muela de satisfecha. Es entonces cuando puedes proceder a tomarte tu café y comerte tu respectivo biscocho.

Así que como en mí casa nunca tenemos esos pecados para la salud llamados galletas u otros, pues ayer mismo me fui directo al supermercado a buscar las galletitas con las que impresionaría a mi invitada especial.

Listo. Todo en su lugar. Un poquito por aquí, un poquito por allá. Todo en su santo lugar y reluciente.

Sonó entonces el timbre esta mañana. Puntual, como siempre estos holandeses.

Abro la puerta, le doy un apretón de manos y le pido que por favor me diga su nombre porque ayer por el teléfono no le había entendido.

"Pasa, adelante", le dije.

Por supuesto, inmediatamente le ofrecí café o té, leche, azúcar. Poniendo en práctica mis conocimientos de la suciedad holandesa.

Como había un lindo día, a pesar de que anoche llovió con truenos y demás, le dije que si quería que nos sentáramos a platicar en el patio. Además, ya estaba asomada en el ventanal tratando de ver el nuevo huerto que Pablo instaló este fin de semana en el jardín. Así que abrí las puertas, saqué unas sillas y ¡voilà!. ¡Punto para la anfitriona!
Nuestro nuevo huerto.


Traje nuestras tazas de café junto un platito con dos galletas, una para ella y otra para mí, y nos sentamos bajo el tímido sol que se asomaba a las 10 de la mañana a conversar en completo holandés, con lagunas palabras claves inglesas.

Gezellig!*

Creo que ya puedo tener amigos holandeses e invitarlos a mi casa para un café. He puesto en práctica lo que he aprendido y creo que he tenido éxito.

Me falta aún algunos detallitos, como ofrecer un re-fill y luego de eso jugo de naranja, o coca cola, u otro líquido porque al parecer se debe tener siempre el vaso lleno mientras dure la visita, y vuelvo a repetir, aunque tenga la barriga doble llena.

*Gezellig: Palabra holandesa sin traducción que significa que algo es agradable.

6 comentarios:

  1. Oficialmente ya es "Pablo" jejeje, te felicito por que todo te salio a pedir de boca!
    Que sigan los exitos
    Saludos

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  2. Ely,
    Si te digo que me puso cara de sorprendido de nuevo cuando leyó su nuevo nombre "Pablo"! y que, "Por qué Pablo?"
    Quién entiende a los hombres? Y después las mujeres somos las complicadas!
    Ve preparando esa barriguita si vienes algún día de visita a Holanda. Fácil te puedes tomar un litro de coca cola si la visita dura una hora!
    Saludos!

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  3. jajaja extraña costumbre, pero ya que lo mencionas se me ocurre que el día que tengas flojera de cocinar te vas de visita a casa de alguien

    aja! cafe y galletas gratis! bieeen! =) jaja

    en Australia también suelen contestar con su nombre, pero yo no me acostumbro, yo solo digo Hello y espero a que me digan algo de vuelta antes de dar información personal

    bueno, cosas que cualquier latino aprende para estar seguro

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  4. Efectivamente mi estimado JuanPa,
    Extrañas costumbres las de estos holandeses! Y, bien pensado, el día que no tenga ganas de cocinar, voy a intentar conseguir alguna invitación... así salvo el día!
    Abrazos!

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  5. Anónimo8.6.11

    qué bien, Ley! Acabo de descubrir este blog tuyo, que prometo seguir... Recuerdo mis tiempos en Alemania....y sueño con Holanda...seguro que leyéndote me acercarás un poco más a este precoso país.
    He estado hace casi medio año y espero volver pronto... Amersfoort, Utrecht, Amsterdam...Un saludo de una seguidora a partir de ahora, Isabell

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  6. Bienvenida, Isabell!
    Espero que te gusten los relatos de esta venezolana en tierras granjeras holandesas!
    No vivo en una gran ciudad como las que nombras, pero por aquí la tranquilidad también es linda!
    Que disfrutes tus visitas virtuales y cuando vuelvas, las disfrutes en vivo y en directo!
    Un abrazo!

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