7.27.2011

Por amor a las bicis

La primera bicicleta que tuve era toda una sensación. Era de color rosa viejo, con manillas blancas, una parrillera para llevar de colita a alguno de mis hermanos, y una hermosa cesta al frente. No sé que edad tenía, pero seguro que eran menos de 10. La época exacta cuando se nos ocurre siempre la maravillosa idea de atormentar a los vecinos con el ruido de un vaso plástico en la rueda trasera de todas las bicicletas de la cuadra. Bueno, al menos por el ruido podían saber donde estábamos sin tenernos la vista encima.

Luego a los 11 terminé la escuela básica con las mejores notas del grupo, y mi papá, orgulloso de que su hija mayor fuera la mejor en el colegio, salió directo a comprarme una bicicleta de regalo para premiar mi esfuerzo. Esta vez no era una bici de niña linda, sino más bien de toda una campeona. Mi papá me había comprado una fabulosa bici montañera de color naranja con unos tonos verdes. Wow! Todos tenían que ver con mi bici. Pero como todo cuando somos unos chiquillos, luego de unos meses ya no me acordaba de ella. Así que cuando llegué a la adolescencia, nunca más supe de bicicletas.

7.25.2011

En Amsterdam otra vez

Pobre de mi Pablo. No tiene tiempo ni para su jardín. Las pobres matas están ahogadas de tanta lluvia en este verano caliente holandés. Y él, que si las clases, que si el examen, que si la oficina, que si la novia, que si un curso en Amsterdam... "Qué? Amsterdam? Cuándo?" Y ahí le salió otro problema más. La novia se anota en el viaje a Amsterdam porque como no tiene nada más que hacer con su vida, pues es mejor cambiar de ambiente en la ciudad de la droga y la prostitución. Así que, tomé mi agenda, de diminutas dimensiones proporcionales a mis compromisos, y anoté en la semana 29: Paseo a Amsterdam.

Esto de la agenda es un paso importante para la integración. No hay holandés que no cuente con una agenda, aunque en ella hayan tonterías como en la mía. La compré cuando llegué y emocionada anoté todos los cumpleaños que no se me deben olvidar jamás. Por lo menos para que tuviera algo escrito.

7.23.2011

No soy una buena amiga

Lo sé. No soy una buena amiga. Se los advierto. Aquí, a vox populi, no soy una buena amiga. Si no, pregúntenle a mis amigos.

Una buena amiga dicen que es la que está en las buenas y en las malas pero yo, me corro siempre de las malas. No sé. No puedo. No quiero. No.

Las buenas amigas escuchan tus problemas, una, dos, tres y un millón de veces, aunque sea el mismo. Y te aconseja, una, dos, tres y un millón de veces, aunque tu ignores sus consejos. Yo llego a la tercera vez, luego de eso, empiezo a dudar de nuestra amistad y me pregunto si vale la pena aconsejarle la cuarta, quinta en infinita vez. Me entra la duda de, si continuo con esta amistad, si me quedará tiempo y fuerza para mi.

7.19.2011

El arte de tener Paciencia

Se acabaron las clases. Hasta Septiembre. Es época de vacaciones y por primera vez esto no me hace feliz. Por primera vez no hice la cuenta regresiva hacia el último día de clase, ni dormí hasta tarde el día después de este, ni salí corriendo al terminal para irme a casa de mis papas.

Se acabaron las clases y, listo. Ahora tengo más tiempo libre para... mi tiempo libre.

Hace un mes venía atormentándome la idea de qué hacer en vacaciones. Pasar 4 días de 7 en la casa eran soportables. Ahora con 7 de 7, creo que me vendría bien una de esas camisas blancas con mangas XXXXXL, que cuando te las pones, le das dos vueltas a la cintura con las mangas, te la amarran detrás, y tu locura queda atrapada en ese montón de tela blanca sin causarle daño a nadie en el exterior.

7.14.2011

A Rijssen con la escuela

- Y a dónde van?

- A Rijssen.

- Ah! Pero tu conoces Rijssen. Te acuerdas?

Y ahí empezaron las imágenes a venir a mi memoria. Otra vez.

Esa vez no recuerdo que compromiso teníamos, pero Pablo tenía primero que cumplir con una reunión de trabajo en Rijssen y yo debía esperarlo. Nos fuimos muy temprano y él me preguntó si prefería acompañarlo a la reunión y esperar ahí. Yo, como siempre, le dije que era mejor caminar la ciudad y conocerla. Era mejor que estar sentada con la secretaria, regalándome caramelos y haciéndome porras por mi "buen" holandés, como si fuera una de esas niñas que su papá no pudo llevar al kínder y no tuvo más remedio que llevársela a la oficina.

7.11.2011

Ommer Bissingh

Hoy fue la inauguración del Ommer Bissingh, o lo que es igual, la fiesta de verano de la ciudad. Por supuesto, no nos pudimos perder el evento, así que cuadramos con los papas de Pablo para irnos en las bicis hasta el centro y presenciar la apertura de las fiestas veraniegas.

A las 19:30 ya estábamos estacionando nuestros 2x2 en un rincón de una de las edificaciones del centro, muy cerca de donde estaba la tarima, donde se darían las palabras de apertura. La música, muy noventera, era amenizada por Radio Verónica, y todos esperábamos de pie que la nueva Alcaldesa cortara la cinta color rosa.

De repente pasa un hombre por nuestro lado repartiendo unos volantes. Pablo me golpea con el codo en señal de: "Tómalo tu!" Grandioso! Como yo soy la nueva, soy la que tengo que socializar con los ommenares. Tomo el papel y me digno a echarle un ojo, para conseguirme con que era la letra de una canción. Una canción que dice en su coro: "...Ommer Bissingh..." 5 minutos más tarde, en el pódium se instalan 3 hombres junto a la alcaldesa, y comienza a rodar una música. Todos, como si estuvieran coreando el Ave María, empiezan a cantar el himno a la fiesta de verano. Mi suegro no aguantó dos pedidas, y en la primera estrofa ya cantaba con la emoción de un American Idol.

7.08.2011

Tour du Jour

Cada miércoles entra por la ranura de correos de la puerta principal, los tres o cuatro periódicos a los que Pablo está afiliado. Uno es de la ciudad, otro de una ciudad muy cercana y otro de la región. Yo, al igual que el grueso paquete de propaganda de tiendas que atraviesan la misma ranura los sábados, los echo directo en el piso al lado de la puerta que comunica al patio, muchas veces sin siquiera echarle una ojeada, lo cual es una autorización "obligatoria" y clara a Pablo para que en la oportunidad más cercana, los lleve hasta el cuartico donde acumulamos los papeles para luego llevarlos a reciclar.

Me di cuenta que todo empezaba y que iba a ser intenso desde el momento en que Pablo tomó uno de los periódicos la semana pasada, pego un brinco junto a un sonoro YES, y dijo: Tour du Jour!

7.05.2011

Lujoso navegar

Era un día de esos fabulosos de verano. El sol brillaba y la brisa no era tan fría. Perfecto para comenzar con nuestro día en el barco. Llevaba mi hermoso vestido que descubre mis hombros dorados, mis cabellos comenzaban a ser oleados por el viento y con un montón de amigos charlábamos mientras nos tomábamos unos tintos. Y así partimos desde Monnickendam rumbo a...


Hey! Ya va! Así no era la historia. Regresemos otra vez!

Era un día de esos de verano holandés. Con frío y lluvia. Perfecto para quedarse en casa porque no da muchas oportunidades para inventar. Pero ya teníamos un compromiso, que pensábamos que sería maravilloso, si no fuera porque el clima de este país siempre se las trae.

7.04.2011

En casa de William III

Todavía a las 10 de la mañana estábamos echados en la cama. No hay nada más sabroso que levantarse realmente tarde un domingo, y más cuando es uno de esos días grises.

Pablo me dijo que si me gustaría hacer algo para ese día. Inmediatamente los ojos se me iluminaron, eso significaba que ir a visitar a los papas o salir a comer con los amigos no entraban en las opciones. Podríamos hacer algo sólo los dos.

Le dije que no sabía, que él era el holandés y que me dijera a donde podríamos ir, pero él también me respondió que tampoco sabía, a lo que yo salté diciendo: "podemos ir a la playa!", Pablo volteó, me miró y me dijo: "hace mucho frío y es muy lejos!"

Misión abortada! Gracias! Al cabo que mis ideas no son las más holandesas del mundo!

7.02.2011

De monólogos a diálogos

Siempre me pregunto, "qué pensará la gente cuando nos escuchan dialogar?"


Siempre he sido de pocos amigos. Y no es que la humanidad no me provea de buenos conocidos, sino es que, más bien, yo soy un tanto asocial. Pero debo decir que la corta lista de nombre a los que llamo amigos -con los que me hablo una vez al año también cuentan- los aprecio mucho.

Con esta nueva vida, también "los amigos" es una tarea que debo empezar de cero. Y hay que decir que si antes era difícil, ahora es casi imposible. Uno, porque no hablamos el mismo idioma, dos, porque los holandeses son aún más difíciles que yo para entablar amistades y tres, porque aquí también sigo siendo asocial.