7.27.2011

Por amor a las bicis

La primera bicicleta que tuve era toda una sensación. Era de color rosa viejo, con manillas blancas, una parrillera para llevar de colita a alguno de mis hermanos, y una hermosa cesta al frente. No sé que edad tenía, pero seguro que eran menos de 10. La época exacta cuando se nos ocurre siempre la maravillosa idea de atormentar a los vecinos con el ruido de un vaso plástico en la rueda trasera de todas las bicicletas de la cuadra. Bueno, al menos por el ruido podían saber donde estábamos sin tenernos la vista encima.

Luego a los 11 terminé la escuela básica con las mejores notas del grupo, y mi papá, orgulloso de que su hija mayor fuera la mejor en el colegio, salió directo a comprarme una bicicleta de regalo para premiar mi esfuerzo. Esta vez no era una bici de niña linda, sino más bien de toda una campeona. Mi papá me había comprado una fabulosa bici montañera de color naranja con unos tonos verdes. Wow! Todos tenían que ver con mi bici. Pero como todo cuando somos unos chiquillos, luego de unos meses ya no me acordaba de ella. Así que cuando llegué a la adolescencia, nunca más supe de bicicletas.


La primera vez que me subí a una bici aquí, fue de colita. Pablo manejaba su bici y yo iba detrás. Era de noche e íbamos a una fiesta en la ciudad. En mi vida me imaginé jamás ir a una fiesta EN BICICLETA! Pero él iba de lo más normal conversando con el compadre que nos acompañaba esa vez. Luego mi suegra me prestó una de sus tantas bicis por un tiempo, y yo dejé de caminar por 40 minutos hasta el centro para comprar un kilo de carne. Ya todo se había vuelto fácil. No más pedaleaba 5 minutos y en 10 ya estaba de regreso a la casa.

Mi bici para ir a la estación.
Le compré un bolso bien feo para que no me lo roben.


Con esa bici aprendí que si debía arrancar, era más fácil usar la velocidad en el primer nivel, e irlo aumentando para adquirir más potencia y velocidad. Aprendí que toda vía roja me pertenece, y que si puedo adelantar al viejito que va a un kilometro por hora. Aprendí que la bici tiene llave, y que no debería dejarla pegada cada vez que me alejo de ella. Pensé que lo había aprendido todo. Ya podía tener mi propia bicicleta.

Hace un poco más de cinco meses, en una de esas reuniones eternas de celebración de mi llegada a tierras holandesas, mis suegros me recordaron que parte de su regalo por mi llegada era una bicicleta. Como lo habían prometido tres años atrás. Así que una semana después me estaban entregando un catálogo para que yo escogiera la que quisiera. Por supuesto, con mi corto conocimiento del tema, cualquiera me parecía buena. Todas tenían ruedas, asiento y frenos. Qué más podía pedir? Pero por supuesto, mi apreciación al respeto era un poco venezolana. Sin pensar mucho, ojearía rápidamente el catálogo, escogería la que mejor parecía y listo.

Honestamente, ahora pienso que esa fue la decisión más difícil de mi vida. Lo que parecía llevar un día o máximo una semana, me llevó un poco más de un mes. Visitamos unas cuantas tiendas. Probamos unas cuantas bicis. Volvimos a visitar las tiendas. Corroboramos que las bicis que probamos eran las mismas del catálogo. Las volvimos a probar. Que si ésta tiene suspensión, pero ésta un mejor asiento, o que la otra es más deportiva, o la de allá tiene un volante más actual. El color, la marca, el precio. Y yo ya vivía con dolor de cabeza pensando que quizá era mejor comprar una en el Hema -una tienda como Beco- y listo. Pero habría sido un insulto si yo dejaba salir mis pensamientos anti-bicis.

Hasta que por fin escogimos unas bicis. Por supuesto, Pablo terminó vendiendo la suya para comprar la versión masculina de la mía y así, como un perro cuando mea un árbol, marcó su territorio. Porque aquí, pareja holandesa que se respeta, tiene el mismo tipo de bicicleta para parecer una verdadera familia!

Nuestras bicicletas igualitas.
Son las que usamos para ir de paseo por la ciudad.


Pablo sonríe ahora cada vez que le pregunto cuando vamos a pasear en bici. Me recuerda todas las veces que le decía, "yo? bicicleta? pero si puedo caminar!"

Pero la aventura ciclística no ha terminado, aunque todavía odie a muerte al programita este que veía Pablo, pero estoy aumentando mis intereses por este arte. Me he estrenado en el mountainbike. Dirán ustedes, bicicleta de montaña en Holanda donde no hay ni una montaña? Pues, qué mejor manera de estrenarse en este deporte que sin mucho esfuerzo, o no?

Pablo llegó un día y me dijo con emoción escondida, de esa que él piensa que sabe disimular pero que se le nota de aquí a la esquina, que al amigo de la oficina se le había ocurrido la loquísima idea de que este verano nos fuéramos un fin de semana a Bélgica "para hacer bicicleta de montaña". La novia del amigo hace bicicleta de montaña, el amigo hace bicicleta de montaña, Pablo hace bicicleta de montaña y yo, bicicleta de paseo.

Mis genes triunfadores no podían permitir que todos estuvieran con sus trajes de licra con pañal incorporado, lentes deportivos y casco ergonómico, y yo, con un short, unos lentes Chanel y el cabello alisado, así que encargué mi traje, desempolvé la vieja bicicleta montañera de Pablo y le dije que nos fuéramos a practicar porque no quería pasar vergüenza con sus amigos. Las nalgas me dolieron por una semana, pero tuve éxito en mi primer día de mountainbike. Pude seguir el ritmo de Pablo, pude hacer los cambios respectivos, frenar sorpresivamente y emocionarme con la pequeña montaña que atravesamos, esa que dura lo que dura alguien en leer este párrafo.

La vieja bicicleta montañera de Pablo que ahora me pertenece.
Con esta me entrenaré en este nuevo deporte.


Bélgica, allá voy!

11 comentarios:

  1. jjajajajajaja tienen tantos tipos de bicicletas?!!!

    ResponderEliminar
  2. Espero que ya vayas cogiendo mas forma y no te de tan duro para que puedas disfrutar mucho mas el deporte extremo para mi parecer.

    No sabia eso de las parejas holandesas tuvieran bicis parecidas, interesante dato

    Saludos

    ResponderEliminar
  3. Aca las bicis son populares, y ahy que tenerles mucho cuidado y no estacionarlas en cualquier lugar, por que losmrobos son muy comunes. A mi marido le encanta la bici, aunque aca no tenemos una, hay que pagar impuesto por tenerla, alla tambien? y te amenazan que si no pagas te la quitan y la destruyen!!!! y siempre pienso que deberia tener una tambien, para irme al centro o a visitar amigos, el problema sería llevarla a donde vayamos si es que no seguimos aca en un año...

    ResponderEliminar
  4. La última vez que hice bicicleta de "montaña" por estas tierras fue en Limburg. Todavía me acuerdo de lo que me pesaba el culo para subir 4 colinitas... pero seguro que tú dejas el pabellón latino a la altura y nos dejas en buen lugar ;)Ánimo con las agujetas y disfruta del fin de semana en Bélgica!!

    ResponderEliminar
  5. Anónimo28.7.11

    Que hermoso recordar tus bicicletas y llegar a un lugar donde la bici es un transporte importante, es hermoso sentir el viento en tu cara, sentirte libre.

    saludines


    **Alma**

    Pd. bu bu batallo para dejarte comentaario :(

    ResponderEliminar
  6. @Ale,
    Pos si... tantas bicicletas tengo ahora! Bastante, no? Y las uso todas! jejeje... Si vienes algún día de visita, te presto una!

    @Mar,
    Pos si, estoy entrenando para estar en forma cuando me toque ir a Bélgica.
    Y si, aquí, cuando has formado una familia, se estila comprar el mismo estilo de bicicletas... Todos los amigos de Pablo le echaron broma cuando vieron nuestras bicis, pero a mi me daba igual... Bicis iguales o no, eso es lo de menos!

    @Negra,
    Qué? Hay que pagar impuestos por una bici? Imaginate tu! Si aquí cobraran por bicicletas, seguro sería el país más millonario del mundo! Tenemos más bicis que gente en este país!

    @Nuria,
    Todos decían que el dolor de culo por una semana era normal. Que debo acostumbrar a las nalgas. A mi parecer, es falta de carne en esa zona. Cuando nací, vine sin-tetica, y también sin-culita! Yo creo que eso!
    Y a Bélgica voy con pañal o sin él!

    @Alma,
    Si es verdad, es lindo sentido de libertad y que la brisa te de en la cara, pero, ay Dios! Cuando hay exceso de viento, mira, se acaba toda la felicidad y te toca darle duro a esas piernas para ir a 1km/h al menos... Hasta silvan las ruedas cuando chocan con el viento... Y aquí en Holanda, tenemos bastaaaaaante brisa! ;)

    @Todas, Besos!

    ResponderEliminar
  7. jajajaja si va ley! pero me ensañaras eso de los cambios porque aqui con una bici basta y sobra!! :D ojala aqui hubiese brisita para andar en bici, lo que hay es un tremendo caloron y sol!! que hace pensarlo dos veces antes de montarse en una bici :D

    ResponderEliminar
  8. Ohhh.. que lindo post, he recordado cuando mi papá me compró mi bici, era una choper de color verde y de las manillas colgaban tiritas de plástico de colores =D de recuerdo por haber aprendido a manejarla tengo unas cuantas marcas en mis rodillas jajaja... pero no se parecian casi.

    Muy linda tú bici, y la bolsa no me parece fea, no se, está chulis, a mi me gusta, me encantan las bicis en plan paseo, con su cestita para llevar cositas =D

    Disfruta mucho de tú bici y de los maravillosos paseos.

    Saluditos!

    ResponderEliminar
  9. @Ale,
    No te preocupes por los cambios, eso es facilito.

    @Blue,
    Oh Blue, si hablamos de cicatrices... Yo le dejé una a mi mejor amiga debajo de la barbilla con mi bici... Creo que nunca se podrá olvidar de mí! Ups!
    Pos, mi bolsa no es la más linda a mi parecer, quizá hubiera invertido un poco más en conseguir una más chula, pero es que con esa presión de Pablo de que si la dejaba en la estación me la podían robar, opté por comprar una bien barata que a los ladrones no se les antojara! Así que ahí está! Sirve para llevar mis carpetas, mi cartera, y si paso por el mercado antes de ir a la casa, pos, para llevar la comida también! Cumple con su función, con eso me basta!
    Saludos para tí también!

    ResponderEliminar
  10. Hola, ya me dieron ganas de hacer un paseo en bicicleta hoy ;)
    Mucho gusto,
    Victoria

    ResponderEliminar
  11. Hola Victoria,
    El gusto es mio de tenerte por aquí.
    Animate! Ahora puedo certificar que los paseos en bicis son super chévere!
    Un abrazo!

    ResponderEliminar