7.14.2011

A Rijssen con la escuela

- Y a dónde van?

- A Rijssen.

- Ah! Pero tu conoces Rijssen. Te acuerdas?

Y ahí empezaron las imágenes a venir a mi memoria. Otra vez.

Esa vez no recuerdo que compromiso teníamos, pero Pablo tenía primero que cumplir con una reunión de trabajo en Rijssen y yo debía esperarlo. Nos fuimos muy temprano y él me preguntó si prefería acompañarlo a la reunión y esperar ahí. Yo, como siempre, le dije que era mejor caminar la ciudad y conocerla. Era mejor que estar sentada con la secretaria, regalándome caramelos y haciéndome porras por mi "buen" holandés, como si fuera una de esas niñas que su papá no pudo llevar al kínder y no tuvo más remedio que llevársela a la oficina.


Al llegar a Rijssen, él paró el auto, me preguntó por décima vez si iba a estar bien, me dijo por decimotercera vez que si necesitaba algo, lo que fuera, que lo llamara, y me repitió por vez número veinte que me amaba. Siempre lo hace. Cada vez que siente que voy a estar sola. Cada vez que piensa que no puedo con una situación.

Baje del auto y le dije que iba a estar bien. Que me llamara cuando estuviera listo que yo lo esperaría donde me había dejado y que solo iba a darle una vuelta al centro de la ciudad, pero era febrero, y el invierno todavía hacía de las suyas. Yo llevaba kilos de ropa y aún mi cuerpo no se aclimatizaba. Empezaba a pensar que habría sido mejor aceptar los caramelos de la secretaria.

Empecé a caminar. No había gente. Las tiendas aún estaban cerradas y no había ni siquiera un lugar para comprar un café. Vi el reloj y me di cuenta que Holanda no despierta sino después de las nueve. Y recién eran las ocho. No había duda de que iba a ser una larga, fría y aburrida espera, y mi idea de comprar algún lindo atuendo en el centro de Rijssen se habían esfumado.

Pablo terminó su reunión, me llamó y me pasó buscando por el mismo lugar donde dos horas antes me había dejado.

Nunca más supe de esa ciudad. Nunca me acordé del nombre ni me preocupé en preguntarlo. Hasta que ayer me dijeron: "Pero tu conoces Rijssen. No te acuerdas?"

Pero el mundo da vueltas, o mejor dicho, Holanda es súper pequeña, así que volví y reemplacé las memorias que tenía de esa ciudad.

Holanda está de vacaciones. Los colegios, institutos y universidades ya están despidiendo a sus alumnos hasta Septiembre cuando reanuden clases, y nuestra escuela no es la excepción. Así que decidimos hacer un día de paseo con el grupo entero. Pero claro, el grupo nunca está entero, así que de 20 personas anotadas en la lista, fuimos sólo 8.

En principio queríamos visitar un molino. Una de esas cosas típicas holandesas. Y luego irnos a tomar un acostumbrado café -o té- con su respectiva "Appletart" (pastel de manzanas) que tanto son servidas en las "terras" (pequeños restaurantitos). Claro, el tiempo nos jugó sucio de nuevo y estar al aire libre no era la mejor idea, así que nos tocó cambiar el molino por el Museo de Rijssen, donde podríamos refugiarnos de la lluvia y ver algo educativo.

El Museo

Llegando al museo.

Las chicas jugando con el profesor.

Un poco cansadas de tanta exposición.

Las comadres.


La verdad es que no es una sensación, pero pudimos dar unas vueltas viendo viejas cosas de los bomberos holandeses y de la vida antigua de sus pobladores. Además, podíamos practicar nuestro nuevo idioma hablando de cosas diferentes.

Yo tomé algunas fotitos de cosas viejas que siempre me han parecido interesantes pero la luz de lugar no era muy buena y la cámara tampoco ayuda.

Campana de los bomberos.

Carroza para apagar incendios?

Antiguo campanario.

Ultima generación de BB.

Alguna muestra de la cultura de Indonesia.

A la moda!

Cómo doblar perfectamente las mantas.

Yo quiero una de estas!

Pero no una de estas.

Y qué me dicen de esta reliquia?

Escojan la suya!


Por supuesto, al terminar nos fuimos al centro para sentarnos en una "terras" y terminar el paseo comiendo. Y caminando con el grupo, recordé de nuevo esas calles donde caminé un día con frío a las ocho de la mañana, rogando de que se hicieran las nueve rápido para al menos ver un poco de gente y tomar un café.

6 comentarios:

  1. Me gusta tu blog, bonitas fotos.

    saludos

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  2. Mexicanita,
    Gracias por pasearte por este rinconcito virtual... Siempre eres bienvenida!
    Saludos!

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  3. que padre paseo!!! el museo esta interesante!!! lástima que la primera vez ni te hayas fijado!! pero es mejor,asi es como si hubieras ido por primera vez. Clarito me imgine a la secretaria dando dulces como a una niña!! jajaja

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  4. Negra,
    Ha pa-sa-do! Aunque no me dieron caramelos sino galletitas. Sentada en la sala de secretarias esperando a que el macho vernáculo terminara su reunión! No fue esa vez pero, ha pasado!
    Besos!

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  5. Hola!

    Por primera vez en tu blog :)
    Mi abuela tiene de las planchitas que muestras en la foto!!!
    Me encanto tu espacio asi que a seguirlo!
    /Jessy

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  6. Jessy!
    Bienvenida por aquí! Espero que lo disfrutes!
    A mi me encantan todas esa maquinas que tanto tiempo le llevaba a un herrero hacer. Lo pesado de metal, las piecitas, cada rinconcito de cada maquinita. Todo para que una camisa quedara estiradita. Era trabajo duro!
    Un abrazo y espero verte pronto por aquí!

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