8.09.2011

El Sallandse Heuvelrug

Holanda es plana. Tan plana, que cuando tomas una foto, puedes marcar fácilmente una línea recta horizontal a mitad de la imagen. La mitad para arriba siempre será cielo, a veces gris y muy pocas azules, y la mitad para abajo será el piso en el que estés parado. Quizá por eso la cultura ciclística es tan fuerte en este país. Quizá por eso es tan normal ver a personas ancianas recorriendo la ciudad en sus 2x2. Quizá por eso le fue tan fácil conquistarme y hacerme parte de ella. No lo sé. Especulo. Pero presiento que tengo razón.

Con Pablo hemos hecho muchas rutas aquí en el pueblo, perdón, ciudad. A veces vamos entre bosques. El fietspad -camino de bicicletas- atraviesa la naturaleza tratando de disimularse como parte de ella con curvas. Los arboles son altísimos y a veces puedes sentir un olor un tanto dulce que me encanta. No sé que clase de árbol emana ese olor, pero me parece exquisito. Además se mezcla con la humedad del lugar y sientes que te está roseando el aroma.


El fietspad entre el bosque.

Camino a la luz.

La tumba de un Barón en medio del bosque.


Otras veces vamos entre granjas. Viejas casas de campo con grandes terrenos de sembradíos o rebaños de vacas, ovejas o caballos. En algunos trechos tengo que aguantar la respiración. El olor a estiércol no es agradable, pero al menos puedes intuir que productos estarán más económicos esa temporada en el mercado de sólo ver las siembras.

Siembras de trigo.

Siembras de maíz.


Con Pablo siempre es más fácil. El nació, creció y morirá en este pueblo. O ciudad, como le llamen. Se conoce cada rincón y no necesita de GPS. A diferencia de la vecina y yo.

Mi vecina está de vacaciones también, y me ha caído súper que tenga ganas de hacer algo además de ver televisión. Ejercitar el cuerpo ha sido la excusa perfecta para irnos a conocer nuevas rutas. Claro, las dos somos prestadas en este país, así que no tenemos gran conocimiento de rutas. Pero no nos ha importado. Hemos montado nuestras bicis, hemos activado el contador de kilómetros, y hemos pedaleado como locas por donde veamos flechas indicadoras de fietspads. Hemos tenido éxito, debo agregar. La primera vez fuimos y volvimos a Dalfsen en 2 horas con 29 km recorridos, y luego, otro día, volvimos por otra ruta que no conocíamos, e hicimos 39 km. Las dos contentas por nuestro esfuerzo y por el hecho de no haber tenido nunca que pedir ayuda a nuestros amos por perdidas.

Cerca de Ommen tenemos una pequeña montaña. La primera vez que fuimos, tenía poco tiempo de llegada al país y subía con la lengua afuera y a 2 km/h. Después de hora y media, las piernas me temblaban como gelatina, casi no podía caminar cuando bajé de la bici, y creo que la alegría que llevaba por dentro no se exteriorizaba. Pero como el ser humano es masoquista, y otros no tenemos mucho que hacer, aceptamos todas las ofertas que nos proponga. Y mis suegros, este fin de semana, nos hicieron una que no pudimos rechazar.

Montamos las bicicletas detrás del auto y nos fuimos hasta Nijverdal. Allá, nos dijeron entusiasmados, se puede hacer una ruta súper chévere en el Sallandse Heuvelrug. Una montaña más alta y grande que la que tenemos por aquí cerca. Al llegar, puedes estacionar tu auto, bajar las bicis y pasar a echarle un vistazo a un pequeño museo que hay a la entrada del parque. Te culturizas un poco y después puedes armar tu ruta viendo el mapa del lugar y determinar cuantos kilómetros quieres hacer. Nosotros escogimos una ruta de 24 kilómetros. Pablo y yo, sudaríamos las subidas, mientras sus papás admiraban el paisaje gracias a sus bicicletas con baterías incorporadas.

Preparando la ruta.

En la parte más alta de la montaña.


Paramos a mitad a comer unos aperitivos y a visitar un cementerio que hay en el parque. Un cementerio canadiense de soldados caídos en la guerra, el Canadian War Cementery Holten. Un pedazo de tierra donada a Canadá y donde los holandeses han prometido cuidar y mantener en buen estado en agradecimiento a sus esfuerzos en la II Guerra Mundial. Un lugar lleno de lápidas alineadas con los nombres de cada uno y algún mensaje dedicado por familiares, "No está muerto, sólo descansa".

Entrada al cementerio.

Las lápidas perfectamente alineadas.

Alguna tienen pequeñas banderas de Canadá.




Se me estremece la piel cuando entramos en un pequeño y nuevo museo al lado del cementerio. Fotos de la época, de gente celebrando a los canadienses sobre tanques militares, cartas de tataranietos a tatarabuelos muertos en la guerra, videos de la historia de algunos, mapas de los pueblos liberados, y yo pienso y trato de entender de que tratan las guerras, de dónde nace el odio, de donde nace las ganas de algunos de ir a pelear por su "país" sabiendo que quizá nunca iban a regresar. Y muchos nunca regresaron. Muchos aún siguen en Holanda.

Esa tarde continuamos con nuestro paseo, refugiándonos de la lluvia que hacia su aparición en modo flash junto al sol. Un poco de lluvia, un poco de sol. Un poco de lluvia, un poco de sol. Y cuando ya casi estábamos hartos, apareció un arcoíris que nos hizo volver a casa con la misma sonrisa con que llegamos.

5 comentarios:

  1. que bello lugar!! nada como salir a explorar!! a mi meprestaron unos libros de rutas para caminar por birmingham y hay unas super interesantes!!! sigue asi!!!

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  2. Se ve que la pasaron rico , yo aca subo lomas a montones y me sacan la lengua :( pase de un terreno plano a uno montañoso jeje.

    Gracias por compartir las foticos

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  3. @Negra,
    Aprovecho en explorar antes de que la vida se haga rutinaria! Así que, sacale el jugo a esos libros de rutas, Negra!

    @Mar,
    Menos mal que aquí son contadas las lomitas, así que sólo toca subirlas cuando uno realmente está dispuesto para ello... Termino con la lengua afuera, pero felíz!

    @Todas,
    Besos!

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  4. Te digo una cosa muy buena de las bicis Ley las piernas y el c**o se te van a poner durisimos jeje asi que ademas de pasear haces algo por tu cuerpo!
    De verdad que esos paseos enriquecen el alma cierto?
    un abrazote!

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  5. Ay mi china...
    Si supieras que me ha dicho Pablo hoy con un pantalón nuevo que me compré... que tengo culo de latina... Y lo menos latino que tengo yo es el culo! jejejejeej... debe estar haciendo efecto esa bicicleta!
    Y claro que enriquece el alma, Ely... Son paseos idílicos... a veces lo único que falta es que salga Heidi entre los campos buscando al abuelito, a Pedro y a Niebla!
    Besos!

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