8.21.2011

Escape veraniego - Deltawerken y Vlissingen

Aquí en la casa nunca tenemos mermeladas ni mantequillas. Nunca nos ha hecho falta ni nos animamos a comprar. Simplemente no son esenciales. Pero cada vez que viajamos y el precio del hotel incluye los desayunos, siempre tomo un pan con dos bandejitas de mantequilla y dos de mermelada de fresa. Y con eso me deleito. Más una lonja de queso y una de jamón, complemento mis desayunos de vacaciones. Siempre, siempre lo hago. Es el sello de los desayunos de viajes. Pablo siempre me sirve un café y un jugo de naranja, y con eso quedo a reventar, pero, como ya sabía que sería un día largo, pues, debíamos hacer como los pajaritos, a llenar el buche para aguantar la jornada!


Con la correa ajustada en el hueco siguiente para no apretar al buche, salimos en búsqueda de nuestro próximo destino. El Deltawerken. Un proyecto de diques que se construyó en Zeeland para evitar que otra tormenta se llevara más holandeses consigo. Después de que las aguas subieran su nivel en 1953 y murieran más de 1500 personas, se llevó a cabo este proyecto que seguramente costó millones y millones. Y ahí es donde me entra nostalgia pensar en el artículo de prensa que leí esta semana de un diario venezolano, donde decía que sólo este año, que aún no termina siquiera, habían muerto en manos del hampa, más de 8.000 persona. Y todavía las autoridades no piensan en un "Deltawerken" para evitar que esto siga sucediendo.

En una playa camino al Deltawerken.

Nuestro objetivo allá al final!

La pasarela para pasar de la autopista a la playa.


Para entrar a conocer un pedacito de uno de los diques, hay que ir al DeltaPark. Con 22 euros por persona puedes disfrutar de shows de delfines y focas, de toboganes con agua, de un acuario, de un paseo en barco, y del pedacito del dique. A nosotros no nos interesaba nada de esas atracciones infantiles pero por el precio que tuvimos que pagar, era mejor armarse de ánimos y probar todas las atracciones para no sentirse robado y estafado. Hasta en un simulador de tormenta entramos, con 10 niños más. Todos con nuestras gafas y sosteniéndonos de algunos tubos para no salir volando con el simulador.

Entrada al DeltaPark.


No existe foto que pueda transmitir lo que nuestros ojos veían cuando fuimos al dique. De un lado, está el mar, del otro, está Holanda y sus aguas controladas. La fuerza con que entra el mar a través del dique te quita la respiración. Ahí te das cuenta que no somos nada. Que al lado de esa fuerza estás automáticamente anulado en este mundo. Y estos holandeses como le retan, ah? Serán un país pequeño, pero como piensan en grande. Dicen que si existiera una tormenta, el equipo de especialistas cierran las compuertas de los diques y no permiten más el paso del mar hacia Holanda, y si en caso tal que no se tomara la decisión de cierre a tiempo, las puertas lo hacen automáticamente al llegar a un nivel determinado. Y así Holanda puede seguir manteniéndose en vida debajo del nivel del mar.

Del lado derecho, Holanda. Del lado izquierdo, el mar.

El primer nivel es al que llegó con la tragedia de 1953.
El segundo es cuando automáticamente se cierran las compuertas.


Cuando ya sentíamos que le habíamos sacado todo el jugo que podíamos a los 44 euros que invertimos en el parque, nos fuimos al otro extremo en carro a conocer Vlissingen. En principio, cuando llegamos, me pareció el pueblo un poco falto de gracia. El centro no es nada del otro mundo. Tienen las mismas tiendas que hay en toda Holanda. Pero una vez que caminas hacia la costa, entonces empieza a tener razón de ser la visita. Puedes ver desde barquitos pequeños hasta grandes barcos con containers. Desde edificaciones actuales hasta viejas casas. Y el mar, por supuesto. Y los muros protectores de la ciudad. Y ese ambiente de costa. Y como estábamos en la costa, y a Pablo le gusta retarme con especialidades culinarias extrañas, entramos en un restaurant a tomar unas cervecitas y comer el famoso Mosselen. Una olla de ostras que se cosen junto a cebollín finamente picado. Te lo sirven directamente en la olla, que es muy particular por cierto, y debes tomarlas una a una para abrirlas y sacarle el pedacito comestible que hay dentro. Un plato que no a muchos les gustaría, pero que a mi juicio, me supo muy bien. Aunque no pude terminarme la olla entera!

Barcos. No pueden faltar.

Viejas edificaciones al lado de un museo nuevo.

Parte del puerto.
Donde recogen a los guías de barcos grandes.

Ejemplo de donde se hace y se come el Mosselen!

9 comentarios:

  1. Me imagino un poco la imensidad de la construcción, aca en Colombia también tenemos problemas con las inundaciones y tampoco hay proyectos parecidos para evitar más desastres. Es un muy ejemplo para nuestras comunidades

    Saludos

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  2. Interesante la entrada, me ha hecho gracia ya que solemos ir a parques de atracciones por nuestra hija y tengo exactamente la misma sensacion que tu, si no me monto en todas y cada una de las atracciones me siento estafado

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  3. @Mar,
    Es impresionante el lugar. Sólo puedes acceder a un pedacito pero te deja con la boca abierta. No sólo el mar, sino la construcción. Tantas mentes brillantes que habrán trabajado en eso, y ahí está. Para que veas que nada es imposible para le hombre.

    @Andaluz,
    Cuando tienes pequeños, pues justificas un poco más lo que tengas que pagar, porque obvio, no mandarás a tu muchacho sólo al parque sin saber que será de él adentro. Pero nosotros, que sólo queríamos ver el Proyecto Delta, imaginate, un poco injusto, porque nada tiene que ver el proyecto con lanzarse en tobogan o ver un show de delfines! Pero bueno, al menos nos fuimos con la satisfacción de haber visto lo que queríamos!

    Abrazos a ambos!

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  4. que padre!!! me imagino la impresión que te llevaste, a mi el mar me inspira mucho respeto, cuando era niña ya mero me andaba llevando una ola y se siente rete feo, somo dices, no somos nada y que bueno que le sacaron provecho al boleto, no van a estar regalando el dinero!!!
    Respecto al desayuno, cuando vengan a visitarme a inglaterra, se tienen que comer un full English breakfast, que es salchicha, huevo, tomate, champiñones,morcilla (o moronga) pan (todo frito) y acompañado de frijoles con tomate (dulces como cuando el amor empieza, por que aca todo es blindingly sweet) para que vean lo que es bueno, jajaja.

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  5. Negra,
    Acabo de subir un kilo nada más leyendo el desayuno... No quiero volverlo a leer, no vaya a ser que suba otro!!!!
    Oh Mijn God! Menos mal que vine a Holanda. En Inglaterra rodaría!
    Abrazos, negra!

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  6. Hola Ley,
    Acabo de encontrar tu blog, que gusto conocer (aunque sea virtualmente) a otra latinoamericana en Holanda y con un compañero holandés. Ya estuve leyendo muchos de tus posts, gracias por compartir tus experiencias. Que risa con la historia de las bicis, justo iba a escribir sobre eso esta semana.Ya me ire pasando por aqui, Muchos saludos !

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  7. Que gusto tenerte por aquí, Amanda.
    Y más gusto que hayas disfrutado de las historias... Esto de la bicicleta todavía tiene mucha tela que cortar. Pero así es aquí en Holanda, pura bicicleta! jejejeje
    Espero verte de vuelta!
    Saludos y bienvenida!

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  8. Que interesante y estupendas fotos! Gracias por mostrarnos un pedacito de Holanda!

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  9. Gracias, Todavia.
    Para que te animes algún día a visitar no sólo Amsterdam, sino otro lugares de Holanda que son interesantes y encantadores.
    Saludos!

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