8.24.2011

Kilómetros por puntos

La vecina se fue. Ella dice que está de vacaciones en otro país, pero yo presiento que me odia y ya no me quiere ver. Si, si. Creo que me odia después de los 45 km sin parar que hicimos la semana pasada en bicicleta. 45 km que no son nada para mis suegros, quienes rondan los 60 (años y km), pero para estas dos marmotas extranjeras, eso fue el top de los tops en nuestra historia en este país. Y es que el lunes le envíe un mensaje invitándola a dar una vuelta el miércoles porque me había equipado, gracias a los suegros, de mapas y rutas nuevas de bicicleta. Porque si algo tienen los holandeses es que todo está señalizado. Todo! Nunca te vas a perder aquí. Ni en carro, ni en bici, ni caminando. A menos que seas Shakira, digo, por lo de ciego, sordo y mudo.

Fuente: nmu.nl
Existe un nuevo sistema de rutas para bicicletas. Para mi, que soy reciente, no es nada extraño, pero para los expertos holandeses, es toda una novedad. La cosa consiste en unir puntos y hacer tu propia ruta. En el mapa te indica de un punto al otro, cuántos kilómetros hay. Y así puedes hacerte una hojita, anotando los número de los puntos de tu ruta, sumas 2+2=4, y ya sabes la cantidad de kilómetros que recorrerás. Además, no tienes que parar en cada esquina a revisar el mapa mundi, ubicarlo el norte, localizar las calles y adivinar si debes ir a la derecha o la izquierda. Esto ahora es muy fácil. Muy simple. Aparece un circulito verde, con un número dentro, y una flecha indicadora de la dirección.


Así que con la vecina ese día nos estrenamos en el sistema de "fietsknoppunten" (bicicleta+botón+punto). Lo que no teníamos claro, y porque el mapita que teníamos era una copia, fue la cantidad de kilómetros completos de la ruta que habíamos escogido hacer. Bueno, como todo eso era excusa para mover el cuerpo y quemar calorías, no nos importó y nos fuimos bien lejos. Fue allá, en Hardenberg, donde nos dimos cuenta que el problema nunca fue ir, sino volver. Y así empezó la odisea por sacar fuerzas de donde ya no teníamos. Con las lenguas afuera y sin más ganas de conversar, atravesábamos Beerze, un pueblo cercano a Ommen que nos indicaba que pronto podríamos descansar, pero que todavía aún faltaba por pedalear. Casi ni nos despedimos, cuando llegamos a nuestras respectivas puertas. Lo único que alcanzamos a decir fue un "tot ziens", y estoy segura que ella hizo lo mismo que yo al entrar a su sala, lanzarse al piso y recordar todas las veces que pensaba en que no lo iba a lograr. Pero ahí estábamos. Lo habíamos logrado.

Después de que le conté a Pablo mi aventura ciclística con la vecina, se sintió celoso y corrió en ese mismo momento a la tienda a comprar un par de mapas y tratar de convencerme que el tenía una ruta mejor, más linda, con lugares más interesantes y no importaba si teníamos que montarnos en el carro -y las bicicletas también- por una hora para llegar hasta allá, porque realmente valía la pena. Así que amarró las bicicletas en la parte de atrás del auto, reviso el reporte del tiempo y condujimos por una hora.

Allá, en lo más alto de la región de Overijssel, luego de que bajamos nuestras bicicletas, Pablo abrió el mapa. Un plano de 90x60. Trató de ubicar el norte, las calles, nuestras fotos, a ver si daba con el punto exacto en donde estábamos. Pero nada, 5 minutos después yo ya estaba desesperada. Si, 5 minutos. Es que así es mi paciencia holandesa. No dura mucho. Así que saqué lápiz y papel, le dije que me dictara los números de la ruta que íbamos a hacer y nos fuéramos a dar una vuelta a ver si veíamos algún "knoppunten" que nos diera las coordenadas exactas de nuestra ubicación para iniciar nuestro recorrido. Los caminos no son muy anchos, así que debíamos andar uno detrás de otro. Pablo delante y yo detrás, diciéndole a gritos cual era el siguiente punto. En una esquina lo veo parar de repente, y no entiendo el motivo si ya tenía rato gritándole el siguiente número, cuando me dice, "no hay ningún 15", a lo que yo respondo, "dije 50, no 15". Es que hay una fina línea de diferencia entre la pronunciación de uno y de otro en holandés, y como vemos, Pablo aún no se acostumbra a mi acento extranjero.

El comienzo del recorrido.
Ya tenía buena pinta o no?

Esperando mientras Pablo hacia unas fotitos para este blog.


Tenía razón. El viaje de una hora en carro valió la pena. Como siempre, los caminos van entre bosques, granjas, autopistas y esta vez, entre canales. Canales llenos de barcos. Todos disfrutando de una muestra de clima veraniego. Cruzamos por puentecitos. Uno de ellos le abría y cerraba una persona manualmente y dentro del agua, para que, por turnos, cruzáramos barcos y peatones. Otros puentes eran más sofisticados, electrónicamente eran abiertos por una persona en una garita y que luego sacaba un pequeño zapatito de madera colgando de un hilo amarrado a un palo para que los botes que cruzaran, depositaran ahí su donativo. 2 euros por embarcación. Pero lo más fantástico fue subir nuestras bicicletas en una especie de barco que nos cruzaría de un lado al otro del canal. La única manera de cruzar. Y debes pagar 1.10 euros por persona. Todo un negocio en estos canales, no? Al final terminamos atravesando el mercado del pueblo de Blokzijl. Ya todos recogían sus tarantines pero su encanto era mágico. Todo a la orilla del canal que siempre está lleno de barcos, barquitos y barcotes.

Todos esperando a que el hombre cerrara el puente para cruzar.
Acaso no es un trabajo duro?

Bicicletando al lado de los canales.

El cobrador con su zapatito de madera colgante. 2 euros por embarcación.

Y ahí viene lo que nos cruzará al otro lado del canal.

Agarrense que nos vamos.

El pueblo de Blokzijl. Con su iglesia allá al final.

Blokzijl.


Me pregunto ahora, cuál será nuestro próximo destino? Y aunque me gustan los paseos en bici, ya Pablo dijo las palabras desencantadoras: "tenemos que limpiar las bicis"!

16 comentarios:

  1. Si, es que con el buen clima que hizo este fin de semana, nosotros tambien nos fuimos de paseo en bici. Lo del negocio de los puentes me recuerda las clases de historia, asi se hizo rica Suiza en la edad media porque las rutas del comercio de norte a sur pasaban por ahi a la fuerza. Me acuerdo el primer verano que estuve aqui, nos fuimos en bici a uno de esos lagos que ambientan como playa, con piscinas, juegos y area de picnic y despues de estar ahi un rato disfrutando del sol y de un helado, cuando decidimos volver una de las bicicletas se habia descompuesto. No me acuerdo que le paso, si fue una llanta o la cadena. Asi es que nos tuvimos que regresar caminando. Y los kilometros que haces en bici, a pie son muuucho mas lento y largos. Me acuerdo que ya no podia mas, fue llegar a casa y desplomarme casi inconsciente en el sillon.

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  2. @Amanda,
    Mira que si hemos tenido unos días de solcito... Que bueno porque tantos días grises me ponen melancólica!
    Ahí en los canales, era toda una fiesta. Desde los barcos jalando a los niños en un inflador, otros con sus perritos, nosotros en bicicleta, otros echados en la gramita tomando el sol... No creo que a ninguno nos haya importado pagar por cada puente que abría!
    Y vamos, que siempre he pensado en eso. Si se me espicha una rueda y estoy lejos? Ja, llamo al suegro, a mi novio o a la ambulancia, pero de ahí no me muevo! jajajajajaja
    Abrazos!

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  3. Muy shulas las fotos!! A mi en particular la bici no me hace mucha gracia, me va mas el senderismo... pero a lo bestia jajaja. En Vancouver todos los domingos agarraba el auto y me perdia po esas montanas, en plan Rambo. Una vez un amigo italiano quiso compartir experiencia conmigo y desde entonces no me volvio a hablar mas.

    Creo que no le hizo gracia el hecho de que yo no seguia rutas, iba bosque a traves y menos gracia le hizo cuando tuvimos que sobornar al oso negro con nuestro almuerzo, que hambre pasamos ese dia

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  4. Mi estimado Andaluz,
    Tu comentario me recordo todas las reglas que existen en Holanda. Me pregunto ahora, qué sería de este país si tuvieran un período sin reglas. Creo que se sentirían desorientados quizá. No podrían continuar con la vida porque no sabrían que es lo siguiente y correcto que hay que hacer.
    Tampoco soy persona de seguir rutas, pero en este país no queda de otra. Y menos si vas con un holandés.
    Pobre oso, digo, pobre amigo! ;)
    Saludos!

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  5. que bonito el canal! aca los canales en birmingham no son tan bonitos!! la gente es muy cochina y tira mucha basura. Me encanta Pablo buscándote una ruta mejor, no se iba a quedar atrás y tu vecina, no creo que te odia, a lo mejor sigue cansada nomás.
    saludines!!

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  6. jajajaja...
    No, yo tampoco creo que me odie... quizá me odio unos momentos ese día, pero es que con cansancio, uno odia a cualquiera. Pero efectivamente está de viaje. Disfrutando de unas merecidas vacaciones. Ya volverá con más ánimos para hacer má kilómetros! ;)
    Estos canales son muy limpios. La gente es muy conciente y en general se mantiene las ciudades muy limpias. A excepción de Amsterdam, o Rotterdam, o Den Haag, puedes encontrarlas un poco más descuidadas y sucias, pero creo que nunca es tanto como la cultura de basura en la calle que existe en Caracas. Que pena, pero es así!
    Un abrazo grande!

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  7. Que lindo, a mi tampoco me viene muy bien lo de la bici, lo intente un dia, nos fuimos a una isla a pedalearle, lo hicimos por 7 horas continuas, con dos paradas a comprar agua y a la hora cinco recité (literalmente) todas las malas palabras y groserias que tenia mi cerebro en su repertorio y tire la bici hasta que en medio de la nada mi marido consiguiera un taxi, no se como le hizo el pobre pero lo hizo!!
    Por eso lo amo jajajaja

    Lindas fotos!

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  8. What? 7 horas? Claro que tenía que conseguir ese taxi porque eso era divorcio seguro! jajajajaja
    7 horas es demasiado... yo con 4 empiezo a recitar dialogos de maldiciones y malo deseos al mundo entero!
    Un abrazo, Jessy!

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  9. SII, pero sabes qué pasó? que el panorama era tan bello, era indescriptiblemente hermoso, pedaleando junto al mar (en carretera no en arena jajaja) que las 5 horas se me fueron rapido, PERO a las 5:01 mis piernas empezaron a no responder, y fue ahi donde tire la bici, las ultimas dos horas fueron empujando la bici hasta en campamento.

    Abrazos!

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  10. jajaja... Pobrecita! Me imagino que más nunca agarraste la bici!!! Menos mal que el novio mio va de a poquito... Una vueltica aquí, otra vueltica allá, una ruta de mountainbike cortita, una un poquito más complicada... Y así me va conquistando... Puntos para Pablo! Hay que ver que ha logrado su objetivo número uno holandés. Introducirme en el mundo de las bicis!
    Abrazos, Jessy!

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  11. Chama otro cuento genial! y las fotos están buenísimas..Hermoso todo.

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  12. Chamoooooo!!!!
    Que bueno que te guste!
    Saludos venezolanisimos!

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  13. Me encanta la bici, tengo todo el equipo mis zapatillas, mis licras, mi casco,mi camelbak, mi uniforme completo, etc.,perooooooo han estado robando a muchos ciclistas por aqui :(((((
    Me encantaria poder rodar y rodar...
    Muy pronto aprenderas a cambiar la rueda o la tripa cuando pinches es super sencillo!
    disfruta por miiiiii
    besos!

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  14. Si Ely,
    Es una lastima que nuestras vidas se limiten tanto por la delincuencia en Venezuela. Hasta publicar una foto en facebook puede ser perjudicial.
    Pero bueno, puedes juntarte con alguno otros amantes del ciclismo y aventurarse un día al mes... tu sabes, para darle uso a todos los implementos que tienes!
    Un beso! Y disfrutaré mucho por ti!

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  15. Órale, que chida crónica! Ojalá aquí estuviera así de sencillo andar en bicicleta. Para empezar son casi purassubidas y bajadas, aparte de que no se que estará peor, el camino o tener que andarte cuidando de la bola de animales que circulan por la calle detrás de un volante :-S

    Saludos!

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  16. @Ivan,
    Definitivamente los reyes del mambo en Holanda son las bicicletas... hasta los peatones la respetan! Y esto de que el país sea plano, qué mejor lugar para andar en bici?
    Saludos!

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