8.28.2011

Sueños Mojados

Dicen que después de la tormenta viene la calma, pero eso no fue precisamente lo que me encontré de regreso a casa.

Toda la semana había querido ir al DA para comprar algunas cositas de consentimiento femenino, pero no fue sino hasta el viernes que me decidí a levantarme del mueble y dar una vuelta a la ciudad. Tenía un par de cupones de 10 euros cada uno, obsequio de cumpleaños, con lo que podía comprar lo que quisiera, eso sí, sin pedir vuelto, así que debía pensar en que otras cosas podían completar mi compra para que fuera exacta. Normalmente no voy a esta tienda, y cuando voy, salgo sin nada porque no conozco la mayoría de sus marcas, no sé de sus productos ni su calidad, y lo único que se me antoja es comprar maquillaje, que seguramente no usaré tan seguido y se vencerá como siempre.


Tenía una cita. Marcelino vendría a casa a darme algunas instrucciones para continuar un trabajito que hacemos juntos. Me había dicho temprano que vendría, pero no sabía a que hora exactamente, así que tome mi bolso de la bici, guardé el monedero, los cupones y el teléfono, no sin antes mandarle un mensaje diciéndole que me avisará el momento antes de ir a la casa para poder estar ahí, porque iría a la ciudad y volvería más rápida que una tormenta.

Después de unas vueltas entre los pasillos del DA, tratando de leer algunas etiquetas y comparando con otras, terminé saliendo sin nada. Claro, como era de esperarse. Y como Marcelino aún no mandaba su señal de humo, pasé por otra tienda para aprovechar la salida. No es que el sol haya estado radiante en ese momento, pero podríamos decir que el cielo estaba claro antes de entrar a la tienda, pero al salir, Ay Dios!, se me hace que habían comenzado a filmar la segunda parte de alguna de esas películas de la tierra destruyéndose con algún desastre natural. El cielo se paseó por todos los tonos de grises en dos segundos, hasta llegar al más oscuro, y yo ya había comenzado a pedalear a toda velocidad para que no me cayera la lluvia por segunda vez en la semana. No quería mojarme, pero lo que más me preocupaba era haber dejado las ventanas de la habitación ligeramente abiertas.

En tiempo record ya había comenzado la tormenta, y yo aún no lograba llegar a la casa. Me era imposible ir más rápido. Habían momentos en que sino frenaba de golpe, el viento me llevaba. Tuve que encender la luz de la bici, y no para ver mejor, sino esperando a que los autos me vieran y ellos frenaran antes que yo, porque yo ya no veía más allá de 2 metros de la cantidad de lluvia y viento que había y además, ya me estaba imaginando el desastre en casa.

Cuando di la vuelta en la esquina y visualice el techo de la casa, una de las ventanas estaba completamente abierta. Toda. Abierta. Lo cual indicaba que la muy sucia había dejado entrar a la tormenta a la habitación. Y aunque sabía que cargaba conmigo a el Niágara, entré corriendo, subí a la habitación y cerré la ventana, que justamente es la que está sobre la cama. Las toallas no fueron suficiente para tratar de secar la alfombra. El agua había llegado hasta el otro lado de la habitación. Asumo que alguno de esos fuertes vientos que casi me llevaban a mí en el camino, llevaron el agua hasta el otro lado, casi sobrepasando la cama, y la colcha que había al final, se había absorbido la mayor parte del agua. Tuve que secar desde paredes, hasta zapatos, mientras también le abría la puerta a Marcelino que ya había llegado porque claro, también había pasado ya la tormenta y ya no llovía con tanta fuerza.

Que odisea!

Y mientras terminaba de secar el camino de agua que había dejado en la sala cuando entré, le escribía un correo a Pablo anunciándole la trágica muerte de mi teléfono, que se había ahogado en el bolso, y que no me llamara o enviara mensaje ahí porque había sufrido un pequeñito incidente con la tormenta.

Ring, ring, suena el teléfono de la casa.

-"Qué pasó?", dice Pablo del otro lado de la línea.
-"Es que yo salí y la tormenta me agarró viniendo, y el teléfono se mojó", dije yo con voz de yo-no-fui.
-"Y no leíste mi correo? Te dije que el tiempo no iba a estar bueno y que cerraras las ventanas del cuarto", respondió Pablo con voz comprendedora.
-"Si, pero, pero..."

Larga pausa.

Ups!

11 comentarios:

  1. solo puedo decirle amiga ..... se le lleno el cuarto de agua!!!! jajajaja

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  2. Hola, de manera BREVE, me encanta tu blog...
    Ví que me seguías y me entró la curiosidad por leer el tuyo y de verdad GRACIAS por hacerme notar que hay EXCELENTES blogs de Crónicas, porque para mi, tu blog es eso, el vivo y directo desde un país lejano
    Besos,
    desde las alturas

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  3. @Mi querida G!
    Literalmente, literalmente!
    Que mala onda, chica! No se ria que me rio yo también y no fue de chiste, jijiji
    Besos pa' ud.!

    @Caronu,
    Gracias por las super palabras! Bienvenida eres a seguir las locuras, desencantos y travesuras de esta extranjera en Holanda.
    Nos vemos seguido!
    Saludos!

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  4. A todos nos ha pasado algo parecido, toca con trapero en mano y a secar se dijo.. Ahi vamos aprendiendo a prestarle atención al cuento de la predicción del tiempo, cosa que por estos lares es solo al ojo jiji

    Abrazos

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  5. Mar!
    Si, a todos nos ha pasado, pero ninguno con cara de felicidad! jejejeje
    Creo que tendré que tomar un curso de lectura del tiempo... aunque ni los holandeses saben realmente que esperar de su clima!
    Abrazos igual para ti!

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  6. Eso es lo bueno de vivir en Montevideo, por muy buen tiempo que haga, seguro no se te olvida cerrar las ventanas... o el agua sera el menor de tus poblemas.

    Solo espero que no te costara mucho secar toda el agua. Un saludo!!!

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  7. Andaluz,
    A Holanda le gusta tener sus techos inclinados, y sobre ellos, las ventanas, tambien inclinadas, obvio... Te puedes imaginar el desastre cuando el viento terminó de abrir por completo la ventana que justo está sobre la cama, no?
    Por suerte, era fin de la semana, y la mayoria de las toalla están sucias, así que con eso pude secar todo lo que se había mojado... No sin antes mentar unas cuantas madres y prometer salir sólo, y sólo, cuando el sol brille!
    Saludos de vuelta!

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  8. Ley aun no agarras la onda??? jejeje como por estos lares el pronostico del clima no se cumple, cierto? imagino que despues de tanto secar y secar dejaras las ventanas cerradas aunque vayas a la esquina!
    un abrazo!

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  9. No mana, es que ya no las abro ni pa' que entre brisa fresca!!!
    Lo peor es que Pablo siempre me deja abierta la que no alcanzo a cerrar, gracias a mi estatura! Así que te imaginarás cuando asoman las nubes... salgo corriendo con una silla por las escaleras para poder cerrar la ventanita!
    Hate it!
    jejejeje
    Besos!

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  10. Convendría invertir en una de esas ventanas con sensor de lluvia y que se cierran solas? Digo, por lo menos esa que te hace mas cochinero!

    Saludos!

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  11. @Ivan,
    Me parece excelente idea... aunque primero debo pagar los daños ocasionados por este pequeñito incidente... y luego ahorro para los sensores!
    Mantendré tu idea en mente!
    Saludos de regreso!

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