8.14.2011

Y que esta luna plateada, brille su luz para mi!

La lista de invitados era corta. La más corta que he hecho en toda mi vida. Es que esto de cumplir en épocas de vacaciones, no ayuda. Y creo que mi mamá lo sabía. Debe ser por eso que hacía una sola fiesta al año. Con tres piñatas, tres tortas y los amigos de nosotros tres. Mi hermana, mi hermano y yo. Que aunque cumplimos en diferentes meses, celebrábamos en grande un sólo día. Hasta trajes nuevos estrenábamos. Claro está, hechos por mi mamá también.

Este año me levanté tempranito, aunque me prohibieron bajar a la sala hasta que me dieran la señal. Y así pasaron 10 minutos, 20, 30 y yo no veía la batiseñal. Así que agarré mi libro y seguí leyendo y lagrimeando la triste historia de Sarah. Hasta que escuché desde abajo "y no vas a bajar a desayunar, pues?" Sería esa la batiseñal?

Abajo guindaban unos adornos coloridos. Atravesando la sala. Y yo miraba hacia la cocina a ver si mi torta de chocolate ya había llegado, pero nada. No había rastro de pastel por ningún lado.


Pablo ya había horneado los panes y puesto el café, y me esperaba con los brazos detrás escondiendo mi regalo. Una bolsa enorme con un papelito adentro que decía "Vale para el Salón de Belleza". Pasó toda la semana preguntándome qué quería de regalo, y yo no le daba pistas de nada. Y mira que el Vale estuvo bueno. Nada como sentirte bella. Si, si, la belleza de adentro es la que importa, pero en mi país somos tan vanidosos que ser bello por fuera también es importante.

Ahora debía preparar todo para recibir a mis cuatro invitados en la noche. Con la aspiradora borré cualquier rastro de polvo que delatase mi poca dedicación a los quehaceres del hogar. Es que todavía no me entra el espíritu de Bree y sólo desempolvo por donde pasa la Reina. Pero esta vez debía quedar todo en perfectas condiciones para cumplir con el protocolo de cumpleaños holandeses. Diferente al latino. Diferente al mío.

Uno podría hacer una definición generalizada de los cumpleaños venezolanos. Digamos que son rumberos. Son de esos que invitas a tres personas a echar un pie con unas cervezas y recibes a 300 no-invitados en la noche. Pero no importa, mientras todos estén ebrios y sudando la salsa cabilla que retumba en los parlantes. Se fríen tequeños y se sirven galletas de soda con salsa rosada, esa de mayonesa con kétchup, o la de ajo, que te queda el sabor por 5 días y ni con 10 cepilladas se te quita, y todos toman su propia cerveza de la cava que contiene la mitad en sólo hielo. Y después algunos se preguntan porque es tan difícil la adaptación en estos países. Claro, aquí no hay ni salsa cabilla, ni música alta, ni invitados sorpresivos, ni tequeños. Aquí todos llegan en punto, felicitan al cumpleañero con los tres respectivos besos holandeses, felicitan a cada uno de los integrantes de la familia del cumpleañero, toman asiento alrededor de la mesa de centro, e inmediatamente reciben un pedazo de pastel, con una taza de café, sin siquiera haber entonado algún himno de cumpleaños antes. Y así se da por comenzada la jornada de celebración en estas tierras underground.

Todos conversan. De diferentes temas. Y cuando el pastel se ha acabado, se procede a repartir las bebidas alcohólicas. Vinos y cervezas. Se colocan en la mesa de centro algunos snacks y de vez en cuando se hace una ronda de aperitivos servidos en un plato especial. Quesos, jamones, pepinillos, tomates y pepinos. Y si se te ocurre la genial idea de dejar en la mesa el plato, ERROR, debes trabajar más en tu adaptación holandesa. Ese plato es sólo para hacer rondas cada 15 minutos. Y debes ofrecer el refill de la bebida de tus invitados al segundo en que se tomen la última gota del que tienen a mano. Aquí mi suegro ha sido de mucha ayuda para mi integración y aprendizaje en los cumpleaños o reuniones holandesas. Siempre que se ha terminado su cerveza, menea la botella indicando el vacio mientras estira la boquita señalando a la nevera y a otros vasos vacios. Es ahí cuando entiendo que tengo que ofrecer más bebidas a los invitados y sustituir su botella vacía por una llena.



Al final todos se despidieron deseando las buenas noches, mientras en los muebles se podía notar la marca de todos los traseros que asistieron a la reunión. Nadie se levantó a menos que haya ido al baño. No hubo música pa' echar el pie ni tampoco la salsa rosada. Pero Pablo se esmeró para conectarnos por skype y escuchar las gloriosas notas cumpleañeras desde Venezuela mientras las velas ardían sobre mi torta de chocolate aquí en Holanda.





Y... si vas a un cumpleaños venezolano, estas son las notas que debes entonar antes de que piquen el pastel... El que no canta, no come!

7 comentarios:

  1. Cual es la extrañeza amiga si solo son pequeñeces las diferencias! jajaja todo es mas formal por alla y hay respeto con el dueño de la casa, aca como ya bien sabes nadie espera que te presenten al dueño de la casa cuando ya estas comiendo y bebiendo directamente de su cocina, sala o patio donde se amenizan las mas divertidas reuniones!
    Espero que te hayas divertido y mil puntos a Pablo que se esmero por hacerte sentir como una reina en tu dia!
    un abrazote!

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  2. Querida Leyla, tuviste un cumpleaños muy peculiar ... pero seguro te divertiste bastante.
    Te digo que aunque yo estoy por este continente suramericano pues aquí en Buenos Aires tampoco hay un cumple como el venezolano.. para empezar si hay argentinos invitados, el horario es a partir de las 11:30 12:00 de la noche, pues más temprano imposible para ellos, lo que quiere decir que se pasa toda la noche abriendo la puerta y terminas celebrando tu cumple al día siguiente. no se canta cumpleaños y menos la noche tan preciosa, la torta es un postre más. se toma mucho vino y no hay cava con hielo donde metemos la mano para sacar la cerveza, hay música muy buena pero nada de merengue o salsa pues no bialan, aunque mejor porque ver un argentino bailando..ohhh por Dios que pare ya!. la comida está buena y más vale, porque como comen. (no entiendo porqué son tan flacos).
    En fin hay cosas diferentes que no de un todo son malas para celebrar un cumpleaños; pero extraño los amigos que llegan a las 9:00, las risas y carcajadas a lo venezolano, la noche tan preciosa que aunque no me agradaba mucho que me la cantaran pues aquí la extrañé, echo de menos ver como se persigue a una bandeja de tequeños, ver a cada uno con una cerveza en la mano (aquí una cerveza es un litro así que se sirve en vasos) ó los que mueven el whisky y Ron con el hielo; sin embargo me divierto un montón en este contexto, pero me doy cuenta que echo de menos las maneras de ser que tenemos los venezolanos.

    Te mando un abrazo!

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  3. @Ely,
    Extraño, si. Pero dentro de unos años se covertirá en algo normal... Aunque te cuento que nunca tuve un cumpleaños típico venezolano... Más bien creo que se parece más al holandés! jejejeje Todos tranquilitos y comiendo torta!

    @Diana,
    Fijate chica... peculiar manera de celebrar en Argentina. Tan cercano de nuestra tierra y ya tiene sus diferencias. Aunque a las 12? Pfff, si no llegan antes de las 10, caigo en coma y que festejen solos! jejejeje
    Creo que siempre vamos a extrañar las costumbres venezolanas... Nos gusten o no. Simplemente siempre fueron parte de nuestras vidas. Pero así es vivir en otro país. No solo es aprender el idioma y sus costumbres, sino aceptarlas y hacerlas parte de ti.
    Me gustó mi cumple. Fuimos 6 personas nada más pero eso fue mejor para mi pobre holandés. Cuando son grupos más grandes, siempre es más difícil!

    Un abrazo para las dos!

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  4. Mira que me da rabia llegar tarde. Feliz cumpleaños! Yo todavía mo me acostumbro a los tulicumples, eso de tanto protocolo me da dolor de cabeza. Horroroso es si además te toca hacer el círculo dichoso y lo de que te feliciten por el cumpleanos de otro... mira que estos tulis llegan a ser raritos a veces ;) pero como tu dices,forma parte de la cultura asi que: hieperdepiep,hoera!!!

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  5. Nuria... nunca es tarde para recibir felicitaciones. Claro, a menos que ya cumpla 31. Ahí te toca felicitar doble!
    Pos como todo aquí en estos paises underground, protocolo! Todo tiene un manual de como hacer. Nada se les escapa, ah?
    Y eso de felicitar a toda la familia del cumplañero (y algunos felicitan hasta a los invitados), todavía me da pereza! Pero bueno, practicando practicando seré toda un holandesa!
    Abrazos a la guapa de Sara! Y pa' ti también!

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  6. Pues es diferente a como yo los acostumbro aquí en México, sobre todo porque la gente llega a la hora en punto. Aquí en México si le dices a alguien que lo esperas a las 7 de la noche, lo mas probable es que acabe llegando por ahí de las 8:30. Además, aquí primero se sirve el refresco, la botana, y ya después la comida y comida de fiesta eh! El pastel por lo general es lo último que se parte y todos tienen que cantar las mañanitas o el happy birthday, si no, no hay pastel!

    Saludos!

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  7. Casi igual que las celebraciones en Venezuela... Aunque como yo soy de padres importados del sur de suramerica, pos tenemos las tradiciones mezcladas.
    En nuestras fiestas de cumple no puede faltar la comida y la torta. Los invitados nunca sabemos a que hora llegan, con tal, son familiares no más. Se les reparte la comida, se charla y cuando ya queremos botarlos a todos, sacamos la torta -señal impelable de que se pueden ir después de que coman su pedazo de torta-.
    Saludos de vuelta!

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