9.25.2011

La vuelta a Bélgica

Y llegó el día más temido. El día en que me tocaría demostrar mis nuevos dotes deportivos sobre una bicicleta montañera y en compañía de expertos en el tema.

Era viernes. Día laboral, bueno, para los expertos, para mí sólo era otra mañana en el colegio. No era posible salir a primera hora del día, así que optamos por viajar al final de la tarde, cuando ya todos -menos yo- estaban de vuelta. Preparamos maletas. Dos. Una llevaba ropa de diario y la otra todos los implementos que utilizaríamos en nuestra aventura. Aseguramos bicicletas a la parte trasera del auto, buscamos al resto del equipo, programamos los GPS's y nos fuimos. 4 horas de viaje hasta el sur de Bélgica indicaba que llegaríamos casi a media noche al hotel. Yo pensando en llegar directo a probar la calidad de los colchones mientras Pablo y el otro integrante masculino hablaban de irnos a disfrutar la noche en algún bar. No tenía más opción. Soltamos las maletas en la habitación, bajamos a encontrarnos con los otros dos tortolos y nos sentamos a pedir una cerveza en el bar del hotel. Recibimos nuestra cerveza con un cálido mensaje en francés de que sería la primera y última porque ya estaban cerrando. Lastima, pensé irónicamente dentro de mí. Ahora si podría chequear la calidad de los colchones. Pero a la salida, nos topamos con una voz que venía desde la oscuridad diciendo: "Yo voy a la ciudad. Les puedo llevar a un bar allá". Yo hubiera negado la oferta considerando que no tenía ni idea de quién era el personaje, pero la parte masculina del grupo entró inmediatamente al auto del desconocido y a las féminas no nos quedó más remedio que acompañarlos.

9.20.2011

Mis primeros pasitos

Tengo casi 8 meses de nacida en Holanda. Muchas cosas he aprendido, inclusive a hablar, y ahora, después de un tiempo, estoy gateando. Si, si, porque todos los recién nacidos comienzan arrastrándose por el piso hasta que están preparados para dar los primeros pasos. Y por lo que vemos, yo no he sido la excepción. Aquí estoy, con las rodillas llenas de polvo de tanto que estoy gateando para pronto caminar.

Me contenta informarles que pronto tendré que despertar más temprano de lo habitual. Oh si, quizá mucho más temprano de lo que pensaba. Si, si, quizá 3 horas menos de lo que ya se ha hecho costumbre. También que tendré que vestir ropas mejores que la ya desgastada pijama. Esa que tiene mi trasero perfectamente dibujado de tanto posarlo en el sillón. O que tendré que exponerme cada día a cero grados mientras llego a mi destino. O que tomaré trenes más modernos y rápidos del que rueda por las vías de Ommen. O que quizá me convenga introducirme en el muy normal y saludable almuerzo de pan en cada medio día. O que mi panza retomará su forma deformada porque quizá no me queden ganas de ir al gym tan seguido como lo he hecho todo este tiempo con exceso de "tiempo libre".

9.12.2011

Biutiful

En estos días ojeaba los tres tristes periódicos que nos llega los miércoles a la casa. La verdad es que, por lo regular, nunca hay artículos muy interesantes, más bien parecen chismes porque, vamos a ser sinceros, qué tanta noticia se puede generar en un pueblo donde viven tres gallinas, dos vacas, Pablo y yo, ah? Pero de vez en cuando aireo sus páginas con la esperanza de ver algún anuncio de trabajo posible para esta alma en pena. Sin embargo, hace dos semanas mis ojos se cruzaron con una palabra en español, y ahí se quedaron. Necesitaba saber que era eso que venía en mi idioma.

El anuncio decía que habrían dos funciones de cine especial para este mes, que las funciones serían a las 8:20 y que se recomendaba la reservación de las entradas para ir a ver: Biutiful, una película española nominada al Oscar y la excelente y premiada actuación de Javier Bardem.

Hice mis contactos respectivos para conseguir una acompañante que disfrutara, al igual que yo, de escuchar por dos horas de mi idioma, pero rodé. Mi amiguita, que además vive a dos pasos del cine donde se iba a presentar la peli, estaba en tierras más altas que estas, y no podía acompañarme, así que me tocó romper el vidrio en caso de emergencia. La suegra. Y no me mal interpreten, por favor. La suegra es un amor de persona. Pero es que ya yo me presentía el tipo de peli a la que la iba a someter, y no quería que nuestra relación se arruinara por una peliculita. La cosa es que la suegra amablemente aceptó la invitación. Bueno, creo que no le quedaba más remedio que decirle que si a la nuera que se la pasa aburrida en casa. Y nos fuimos ese día en una salida de chicas -como le llama Pablo-.

9.10.2011

Sushi con La Doña

Me he comprado una fabulosa chaqueta para la lluvia. Hasta linda es. Si, si. Es que eso de andar bajo la lluvia ya me tenía fastidiada. La compré un día que ya presentía que me iba a tocar volver a casa empapada. No la miré mucho. No más verifiqué la talla, calculé que me quedara y listo. Es que así me gusta comprar ropa a mí, sin desperdiciar mucho tiempo. Fui a la caja, con el resto de mis artículos para el almuerzo del día, pagué, me fui a la bici, y sin quitarle las etiquetas, me la estrené.

Pero esto de tener chaqueta para la lluvia a veces no es tan bueno. Ya no tengo excusa para preferir ir visitar a los amigos en el auto. Ahora podemos bicicletar bajo la lluvia sin problemas. Así que anoche no pude negarme ante la petición de Pablo de irnos a casa de mi amiga, La Doña, en bici. Y no es que la razón para que los holandeses anden en bici en la noche sea sólo porque son unos fans de las dos ruedas, sino que así pueden tomar algunas extras cervecitas y volver a casa sin causar daños a terceros.