9.25.2011

La vuelta a Bélgica

Y llegó el día más temido. El día en que me tocaría demostrar mis nuevos dotes deportivos sobre una bicicleta montañera y en compañía de expertos en el tema.

Era viernes. Día laboral, bueno, para los expertos, para mí sólo era otra mañana en el colegio. No era posible salir a primera hora del día, así que optamos por viajar al final de la tarde, cuando ya todos -menos yo- estaban de vuelta. Preparamos maletas. Dos. Una llevaba ropa de diario y la otra todos los implementos que utilizaríamos en nuestra aventura. Aseguramos bicicletas a la parte trasera del auto, buscamos al resto del equipo, programamos los GPS's y nos fuimos. 4 horas de viaje hasta el sur de Bélgica indicaba que llegaríamos casi a media noche al hotel. Yo pensando en llegar directo a probar la calidad de los colchones mientras Pablo y el otro integrante masculino hablaban de irnos a disfrutar la noche en algún bar. No tenía más opción. Soltamos las maletas en la habitación, bajamos a encontrarnos con los otros dos tortolos y nos sentamos a pedir una cerveza en el bar del hotel. Recibimos nuestra cerveza con un cálido mensaje en francés de que sería la primera y última porque ya estaban cerrando. Lastima, pensé irónicamente dentro de mí. Ahora si podría chequear la calidad de los colchones. Pero a la salida, nos topamos con una voz que venía desde la oscuridad diciendo: "Yo voy a la ciudad. Les puedo llevar a un bar allá". Yo hubiera negado la oferta considerando que no tenía ni idea de quién era el personaje, pero la parte masculina del grupo entró inmediatamente al auto del desconocido y a las féminas no nos quedó más remedio que acompañarlos.

Todos a bordo!

Un par de minutos después ya estábamos en la ciudad. El desconocido dice que anotemos su número, que le mandemos un mensaje cuando ya estemos ebrios y él pasa a recogernos para llevarnos de vuelta al hotel. La primera ronda estuvo bien. Tres cervezas belgas y una ginebra con naranja. A mi parecer, el lugar estaba muy bien diseñado. Hasta puertas de vidrio en los baños, que se tornaban glaseados cuando le pasabas el seguro. Cosa que nos dimos cuenta después de que Pablo volvió sorprendido diciendo que en los baños se veía todo!

Pedimos la segunda ronda, y nos llega de nuevo con un mensaje de cierre. Todo indicaba que no podríamos embriagarnos como lo habían planeado los machos. Mandamos un mensaje al desconocido y nos tomamos las últimas. Pasaron 30 minutos y el desconocido no aparecía. Menos mal que la noche no estaba tan fría o de lo contrario hubiéramos muerto en la plaza congelados esperando por alguien que habíamos conocido hacía 1 hora. Para nuestra suerte, el desconocido aparece, nos sonríe y con él volvemos al hotel. Esta vez ya no había excusa para calificar a los colchones.

Al día siguiente bajamos todos a desayunar. 9 en punto de la mañana y yo aún con lagañas en los ojos. Vamos! Que son días de vacaciones! Por qué tan temprano? Pero de nuevo, no tenía más opción. Teníamos que alimentarnos temprano porque luego comenzaría nuestra travesía. La vuelta a Bélgica!

Tres grandes holandeses y una pequeña venezolana.


Luego del acostumbrado desayuno de mermelada con queso y pan, subimos a armarnos con nuestros trajes espaciales y bajar luego a buscar nuestras bicicletas. Tres de los integrantes iban elegantemente patrocinados. Con trajes en blanco, azul y rojo. Tres de los integrantes llevaban las más finas bicicletas en las que desde años han practicado. Tres holandeses locos por el mountainbike. Y una negra. Una negra sin ningún fabuloso traje. Inclusive con implementos reciclados, incluyendo la bicicleta, que data de hace 15 años. Una negra que tenía en su historia no más de tres vueltas montañeras.

Tres de los integrantes del cuarteto!


Pasamos primero por una oficina de información turística para buscar unos mapas de rutas montañeras. El mapa indicaba 4 rutas en distintos colores. Una amarilla que parecía ser la más suave, una azul, una verde y una roja, que indicaba ser la más compleja. Los expertos deciden tomar la ruta roja y yo trago grueso, mientras me armo de ánimos para llevarles el ritmo. Con miedo si, pero jamás tirando la toalla.

Evidentemente la ruta roja era la más compleja y peligrosa. En cada bajada le repetía a Pablo que si algo me sucedía, que le dijera a mis padres que los amaba. Después de algunas subidas y bajadas, los nervios eran suplantados por adrenalina. Hasta que los machos se apiadaron de nosotras y tomamos la ruta azul, que no era tan peligrosa pero si intensa. Montaña arriba, montaña abajo. Anduvimos por dos horas siguiendo puntos azules. Unos tramos pedaleando en subida a 2km/h y otras caminando. Todo con tal de subir la pendiente sin quedarnos atrás. Después de dos horas y media, nos detuvimos en un pueblo, abrimos el mapa y tratamos de ubicarlo en él sin éxito alguno. No encontrábamos el pueblo en el mapa, a lo que decidimos preguntarle a algún lugareño, quien nos dio indicaciones en perfecto francés. Nos habíamos alejado tanto que estábamos fuera del mapa. Las malas lenguas cuentan que estábamos en Francia. Yo aún no lo puedo certificar.

En algún lugar fuera del mapa.

A dónde quedará el pueblo?


Con lo poco que entendimos de las instrucciones suministradas en francés, decidimos seguir para volver al hotel. Después de unos minutos presentíamos que no estábamos aún en la correcta dirección y decidimos parar en un campo de futbol donde había un juego de chiquitines. Podríamos ahí tomar algo para refrescarnos y preguntarle a alguien sobre la ruta que debíamos tomar. Otra vez el francés se hacía presente, es que estos belgas parece que no les interesa aprender otro idioma. Afortunadamente a uno se le ocurrió la fabulosa idea de dibujarnos la ruta y así pudimos volver hasta el hotel.

La última parte fue la más emocionante, y no porque al fin llegaríamos a descansar, sino porque era de bajada y los chicos aprovecharon en quitar las manos de los frenos y bajar a 60 km/h.

Un caido refrescando un tobillo adolorido en el río.


Al final recorrimos 42 km. No está mal para ser mi cuarta vez, no? En tres horas y sin dolor de culo o muscular. Creo que mis dotes están mejores de lo que yo pensaba.

Cerca del hotel.

El hotel.


Esa noche comimos, nos tomamos unos tragos y nos fuimos a dormir temprano para volver a casa al día siguiente. Ya a las 9 éramos zombis. Habíamos agotado todas nuestras energías del día. Apenas podíamos demostrar nuestra emoción por haber cumplido nuestro objetivo. Una vuelta en Bélgica!

15 comentarios:

  1. Chama muy buen ejercicio, ya estás casi preparada para "La vuelta al Tachira" dale que poco a poco estarás en condiciones para devorar esas montañas y curvas de estas geografías.


    Te mando un abrazo!

    Diana

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  2. @Diana,
    Casi preparada... Dejame hacer primero la de España, la de Francia, la de Rusia... y voy pa la de Táchira... con esas montañas venezolanas hay que entrenarse bien!
    Abrazos de vuelta!

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  3. Que chido! A mi siempre me ha gustado andar en bicicleta, aunque aquí en donde vivo tenemos a los conductores mas irresponsables y sanguinarios de todo México, andar en bici es casi casi salir a buscar la muerte. Que bien que allá si tengas la oportunidad de salir a pedalear sin mayor temor que el perderte y no saber si estás en Bélgica o en Francia :-P

    Saludos!

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  4. @Ivan,
    Es una pena que en nuestros países no exista la cultura ciclística. No sólo por los conductores que se creen dueños de todo, sino también por la inseguridad. En Venezuela es imposible salir sin miedo a que te roben.
    Tremendo detallito el de nosotros, no? Creo que nos salia mejor comprar el mapa entero de Bélgica por si acaso! Junto al de Francia! jejeejejej
    Saludos!

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  5. Ley que maravilla andar en bici, te lo dice una chica que jamás aprendió a manejar sin las dos rueditas de atrás!!!
    Menuda aventura, y claro que si muchos ánimos, para la 5, 6, 7.... y las que siguen, excelente ejercicio!!!
    Besitos,
    desde las alturas

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  6. @CaroNu,
    jejejeje... bici de rueditas! Debe ser una nota verte de grande con una bici con rueditas!
    Claro que si... las próximas aventuras sobre dos ruedas serán mejor... Vamos a ver si nos animamos esta semana que hay buen tiempo!
    Un beso!

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  7. Que emocionante, me dieron ganas de salir de paseo pero yo no aguanto tanto. Este fin de semana fuimos en bici por las dunas, nada yo creo que menos de 20 km y al final sube que baja y vuelve a empezar mis muslos ya no aguantaban. Estoy intrigada con el pueblo, estaban tan al sur, tan cerca de la frontera con Francia?

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  8. Felicitaciones, Lo lograste !!!, me dio mucha risa eso de las malas lenguas jiji. Muy chevere , me emocioné y todo , será que yo tambien me podria poner a manejar cicla por estas montañas jiji ?

    Saludos

    xx

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  9. @Amanda,
    El pueblo de donde partimos se llama Han sur Lesse... Queda hacia el sur de Bélgica... Es posible que hayamos tocado frontera, pero no lo puedo certificar... Voy a hacer un anílisis exhaustivo con Pablo para determinar las coordenadas de dónde estuvimos... Así podremos certificar si nos pasamos al otro lado o no... De todas formas, según instrucciones belgas en francés, estabamos fuera del mapa que teníamos!
    Eso nos pasa por andar siguiendo puntitos azules! jajajajaja...
    Yo tampóco era muy experta con la bici. De hecho, me he estado entrenando con la vieja bici montañera de Pablo porque no podemos invertir 5000 euros en un deporte que no sabíamos si me iba a gustar o no... Pero ya ves, poco a poco me estoy llenado de los implementos necesarios para salir a rodar montañas... Es divertido, me gusta. Especialmente porque la adrenalina sube a millón! Además, es exceleeeeente ejercicio!
    Un abrazo!

    @Mar,
    Siiiiiii, lo logré! Pablo está orgulloso de mí y yo más aún. Mis capacidades están mejores de lo que pensaba. Definitivamente, quien quiere, puede!
    Saludos de vuelta!

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  10. que padre!! aunque luego suela todo, todo, todo!!! me acordé tanto de ti cuando me prestaron mis suegros una bicicleta y el segundo día me fui de cara!! me raspé la rodilla y el brazo y me lastimé la mano!! pero bueno, al menos estas muy satisfecha por tus logros!!!

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  11. @Negra,
    Pobrecita... Cómo así que conociste el suelo tan pronto? Hay que practicar más! La practica hace al maestro!
    Un abrazo!

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  12. Amiga solo una cosa TE ENVIDIO!
    quiero pasear en bici otra vez.....(aqui lloro y pataleo como niña y te saco la lengua...
    que de pinga chama muy muy de pinga!

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  13. @Ely,
    Sabrosísimo!
    Cuando logramos regresar al hotel quedé como: Ya? Se acabo? jajjajaajajaj
    Un abrazo!

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  14. A mi me gusta mas el senderismo, la bici como que no, pero ta, te felicito por haber aguantado todo eso. Lo que si yo no me hubiera fiado del desconocido.

    Un abrazo!!

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  15. @Andaluz,
    Nunca he intentado el senderismo... Me suena un poco a Sendero Luminoso. Uy no! jejeje
    El desconocido resultó ser un trabajador del hotel... Bueno, uno de esos despachante de algo que se hace compadre del lugar... De todas formas yo también iba con mis dudas y haciendo mis plegarias respectivas para subir al cielo si en caso tal todo terminaba mal!
    Un abrazo de vuelta!

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