9.10.2011

Sushi con La Doña

Me he comprado una fabulosa chaqueta para la lluvia. Hasta linda es. Si, si. Es que eso de andar bajo la lluvia ya me tenía fastidiada. La compré un día que ya presentía que me iba a tocar volver a casa empapada. No la miré mucho. No más verifiqué la talla, calculé que me quedara y listo. Es que así me gusta comprar ropa a mí, sin desperdiciar mucho tiempo. Fui a la caja, con el resto de mis artículos para el almuerzo del día, pagué, me fui a la bici, y sin quitarle las etiquetas, me la estrené.

Pero esto de tener chaqueta para la lluvia a veces no es tan bueno. Ya no tengo excusa para preferir ir visitar a los amigos en el auto. Ahora podemos bicicletar bajo la lluvia sin problemas. Así que anoche no pude negarme ante la petición de Pablo de irnos a casa de mi amiga, La Doña, en bici. Y no es que la razón para que los holandeses anden en bici en la noche sea sólo porque son unos fans de las dos ruedas, sino que así pueden tomar algunas extras cervecitas y volver a casa sin causar daños a terceros.


La Doñita nos esperaba en su casa con su esposo. Ya todo estaba casi listo, y yo con ganas de meter mis manos en la cocina para adquirir experiencia de los expertos. Es que La Doña es de Corea, y parece que allá también son magísteres en enrollados con arroz y pescados crudos. Uy! Y con lo que a mi me encanta, no podía negarme cuando me dijo 'deberían venir este fin de semana a la casa a comer sushi'. Qué más podía hacer yo? Una invitación así no se puede despreciar!

Pablo estaba encargado de comprar el vino que le llevaríamos de presente. Renegó unas cuantas veces cuando se lo pedí, pero al final aceptó, sólo porque así podía conocer un poco más sobre el tema haciendo la compra por sí mismo. Claro, porque yo siempre soy la que escojo los vinos que nos tomamos. Y mira que ha aprendido de sólo verme, porque cuando La Doña retiro el hermoso papel dorado con las cintas en color violeta que cubría a la botella, y mostró su nueva adquisición, me di cuenta que había escogido un chardonnay chileno. Si, yo sé que otras regiones productoras de excelentes vinos están más cercanas, pero la costumbre del vino chileno que traigo de Venezuela no se me quita. Puedes conseguir de esos triple B. Bueno, Bonito y Barato.

La noche comenzó con unas copitas de vino, unos aperitivos en la mesita central y conversación en holandés, y luego pasamos al comedor, donde ya todo estaba elegantemente servido. Vajilla muy al estilo oriental, palitos de madera, y una sopa de soya para inaugurar la cena. La Doña nos dice que la perdonemos pero que ella va a comer al estilo coreano. Tomando la sopa simultáneamente que se come los rolles. Y yo, que siempre estoy abierta a nuevas ideas, imito su estilo. Sopa paralelo a roll. Yo pregunto cuantas veces a la semana comen sushi, y me sorprende escuchar que sólo lo hacían en ocasiones especiales como esa. Mientras tanto, La Doña nos cuenta de muchas otras costumbres culinarias de su país. Y nosotros casi sin poder hablar porque no había momento en que no tuviéramos la boca vacia.

En la vida uno conoce a mucha gente. Con algunos estrechas lazos más fuertes que con otros. Todos son de una manera u otra, interesantes. Pero hay algunos que son excepcionales. Hay algunos que tienen muchos más que enseñarte. Y creo que La Doña es una de esas personas de la que siempre tendrás un historia sobre ella que contar, o una historia que aprendiste con ella. Nuestra amistad me recuerda siempre a otra que tuve en mis últimos años universitarios. Otra de esas excepcionales. Otra de esas que aprendes siempre algo nuevo, aunque sea totalmente diferente a ti. Aunque siempre llevara su habito al salón de clases. Si, porque aquella amistad estaba casada con Dios. No nos pertenecía a los humanos. Pero cuando estábamos juntas, éramos sólo dos amigas compartiendo experiencias.

Por supuesto, la reunión se extendió hasta horas madrugadoras. Entre vinos y conversaciones. Entre maníes y galletas crocantes. El esposo de La Doña y Pablo no paraban de conversar y recargar las copas. Y al final del tercer vino, tuve que levantarme y demandarle a Pablo la partida porque ya La Doña debía descansar. Es que cuando ya uno tiene su años, el cuerpo no da para mucho.

7 comentarios:

  1. Hay que delicia, me encantan los sushis. Y si es verdad uno aprende mucho conociendo gente, yo creo , a lo mejor estoy loca, que cada persona que conocemos , a veces aunque sea por poco tiempo, tiene como una mision de mostrarnos algo , pero a veces es dificil de verlo. O tal vez es qu estoy esquizofrenica y me gusta encontrar relaciones extrañas entre cosas y personas y eventos. Nos tienes que enseñar tu impermeable nuevo !

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  2. Que rico sushi con su vinito respectivo a falta de sake mmmm se me hizo la boca agua....
    abrazos!

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  3. @Amanda,
    Yo también lo creo... De todos aprendemos aunque sea un poquitito, aunque sea bueno o malo, pero de todos nos queda un poquito.
    Y... todos al final tenemos un grado de locura. No sienta que eres la única! ;)
    A ver si algún día sale la chaqueta en alguna foto y se las posteo... pero no esperes mucho, es como cualquiera que veas en la calle de algún normal y común holandés!

    @Ely,
    Uy si! Super, super rico... Imaginame lo felíz que estaba. Aquí es muy difícil conseguir un restaurant que sirvan sushi. Normalmente están en las grandes ciudades, pero en estos pueblos, esa comida es muy exótica! jejejejeje

    Abrazos a las dos!

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  4. Solo he comido sushi una solita vez y me encanto, fue con una de mis mejores amigas y no sé quiero volver a comerlo con ella para conservar el sabor y relacionarlo con su amistad :)

    Que bueno saber que la pasaste muy chevere y que el estomago estuvo contento tambien :)

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  5. @Mar,
    Que bueno que te gustó a la primera... yo he llegado a la conclusión de que a la gente le gusta el sushi luego de el tercer intento... A ver si cuadras con tu amiga que seguro pasarán un rato fabuloso!
    Saludos!

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  6. pues si, aca he conocido tanta gente y aprendido tantas cosas de tantas culturas... es de la mejores cosas que me han pasado, he hecho amistades maravillosas. que bueno que seas abierta a otras culturas!! el sushi es tan rico, ya se me antojó

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  7. @Negra,
    Tantas cosas que no sabemos del mundo, ah? Con una persona, podemos aprender muchísimo!
    Anímate por un sushicito... lo bueno es que son ligeros!
    Saludos!

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