11.27.2011

Empezando bajo cero

A las 6:20 suena el despertador y despegar las colchas de mi cuerpo es imposible. Mis ojos no quieren abrir y mi mente recuerda que no hay mucho tiempo para perder. Hay que saltar de la cama a como de lugar y comenzar la nueva rutina. Afortunadamente no estoy sola. Pablo ha decidido acompañarme en mi nueva rutina. Así que, mientras él se adueña del único cuarto de baño que hay en el segundo piso, yo voy seleccionando la elegante ropa que tendré que esconder bajo el kit de supervivencia invernal.

No sé cómo lo hace, pero él logra hacer todo en 15 minutos, mientras yo recién comienzo a aplicarme la máscara que cubrirá algunas de mis nuevas adquiridas marcas de tiempo en mi rostro.

11.20.2011

Vacaciones en mi primera vida

Nunca he podido disfrutar de un viaje en avión. Eso de dormir en posición de 90 grados, no ayuda. Hasta las rodillas comienzan a doler después de un rato. Todavía sigo esperando que la tecnología avance rápidamente y en vez de volar, nos podamos tele transportar.

Esta vez viajaba con Pablo pero eso no mejoraba la situación. Aún cargaba mis drogas en la cartera para poder calmar los dolores y malestares de la muela que hacía tres días me habían terminado de sacar. Además, comenzaba a extrañar la aerolínea con la que acostumbraba a viajar. En esta nueva no tenía televisorcito personal para entretenerme y además, parecía ser que tenían promoción especial para niños, porque la guardería entera iba con nosotros. Ya nos comenzaba a picar el cuerpo.

11.13.2011

Sugerencia a mi odontólogo

Cada tarde iba a buscar a mi sobrina a su colegio y nos regresábamos a casa caminando. Por 20 minutos tenía que ir dialogando con ella, otras veces cantando y otras veces le pedía que jugáramos "el que hable primero, el burro será". Es que a veces necesitaba espacios de silencio porque ella tiene alma de cotorra y no para nunca de hablar.

Yo siempre trataba de entablar conversaciones educativas. Que si hay que estudiar bastante, que si hay que hacer la tarea, o que cuando fuera grande podría comprarse una casa y un carro después de que sea una profesional.

Como todos los niños, me iba contando lo que quería ser cuando grande. Pero claro, cada dos semanas cambiaba de parecer. Unas veces quería ser peluquera, otras manicurista, otras doctora. Y así iba. Haciendo su selección dependiendo de lo que veía a su alrededor.