11.20.2011

Vacaciones en mi primera vida

Nunca he podido disfrutar de un viaje en avión. Eso de dormir en posición de 90 grados, no ayuda. Hasta las rodillas comienzan a doler después de un rato. Todavía sigo esperando que la tecnología avance rápidamente y en vez de volar, nos podamos tele transportar.

Esta vez viajaba con Pablo pero eso no mejoraba la situación. Aún cargaba mis drogas en la cartera para poder calmar los dolores y malestares de la muela que hacía tres días me habían terminado de sacar. Además, comenzaba a extrañar la aerolínea con la que acostumbraba a viajar. En esta nueva no tenía televisorcito personal para entretenerme y además, parecía ser que tenían promoción especial para niños, porque la guardería entera iba con nosotros. Ya nos comenzaba a picar el cuerpo.


En estos momentos queremos agradecer a la madre del niño que no nos dejó dormir ni un minuto en el vuelo. Fue la persona más odiada por el resto de los pasajeros durante las 7 horas que duró el trayecto. Gracias señora, por hacer nuestro viaje más placentero! Gracias por hacernos ansiar cada segundo de un pronto aterrizaje y correr a la puerta de salida casi olvidando nuestras maletas de mano.

Apenas sales del avión, sientes a Venezuela recorrer tu piel. El calor en La Guaira sofoca y desde el primer segundo, comienzas a extrañar los 10 grados que dejaste hace 20 horas. Pasas de diez piezas de ropa a sólo tres. Comienzas a maquinar mentalmente cuál será la manera más rápida de atravesar la aduana, a controlar tus emociones cuando vez al soldadito de turno hacer preguntas tontas, y a resignarte a esperar tus maletas con el resto de los que venían en el vuelo, todos adosados como garrapatas a la correa, como que si mientras más cerca, más rápido saldrán las suyas.

Afuera nos esperaban mis papis, con una sobrina que no tenía idea de a quién esperaban. Era una sorpresa. Nunca le dijimos que íbamos de visita. Al escuchar mi voz, preguntando qué hacían ahí, ella volteó, nos vio, y siguió como si nada. Su mente aún no había entendido lo que sus ojos habían visto. Hasta que volteó de nuevo, dijo mi nombre y nos abrazamos como dos chiquillas mientras llorábamos de alegría.

Fueron más de 24 horas de viaje para llegar de nuevo a casa. Aunque estábamos muertos, disfrutamos de todos, de las bombas y pancartas de bienvenida, y en especial de la camita donde realmente puedes dormir placenteramente en horizontal.

Podríamos bautizar este viaje como el estreno de un holandés al mundo beisbolero. Todo giraba en torno al beisbol. Vimos los juegos, fuimos a uno, compramos camisas de nuestro equipo, y lo más importante, ya están claras las mayoría de las reglas del juego, de cuantos innings tiene un juego, de cuando un bateador puede correr, de lo que es un jonrón, o de que si robas una base no vas a la cárcel. En fin, Pablo terminó adorando el juego. Dice que es una fiesta. Puedes ver el juego mientras te tomas una cerveza y conversas con tus amigos, todo sin haberte perdido de lo emocionante. Más divertido que el futbol.

En el Estadio de Beisbol de la Universidad Central de Venezuela.


Por supuesto, no pudimos dejar de ir a la playa por unos días. Días en que yo me interno debajo del parasol y Pablo se hornea bajo el sol como un pavo de día de acción de gracias.

Isla Larga. Puerto Cabello.
En algún lugar del estado Falcón.
Durmiendo frente al mar. Adicora. Edo. Falcón.

El punto más norte de la Peninsula de Paraguaná.
En frente se puede ver la refinería de Aruba.

Amanecer en Adícora. 5:30 de la mañana.

Casitas en el pueblo de Adícora.

Como dice Pablo: "Esto es la vida"


Fue un viaje de vuelta a mi primera vida. Con comidita de mamá y abrazos de papá. Conquistando de nuevo al chiquitín que dejamos hace tiempo y compartiendo con la familia. Muchas cosas no han cambiado en el país, y parece que tampoco cambiarán, pero así son las cosas. Por lo menos ahora la chica de la aerolínea que nos revisó los documentos en el aeropuerto de vuelta, dejará de sorprenderse cuando vea un pasaporte holandés y decir que casualmente "la mayoría de las personas que tienen este pasaporte van a Ámsterdam", inocente de saber que Ámsterdam es la capital de Holanda y que por esa razón viajan todos hasta allá.

8 comentarios:

  1. Cuanto hacía que no ibas a Venezuela? Imagino lo que se debe sentir. Yo al igual que tu, bueno ya no, no conozco a mi sobrina y deseando estoy de hacerlo. En cuatro años solo he ido una vez y por la muerte de mi padre, vamos que ni disfruté el momento. Deseando estoy de poder hacerlo de nuevo y esta vez si, disfrutar a tope de España y Andalucía. Me alegro que lo pasarás bien y a tu Pablo le gustara.

    Por cierto, yo como padre sufro mucho cuando mi hija ha dado la lata en un vuelo, mas incluso que el resto de pasajeros.

    Las fotos preciosas, las playas en Venezuela tienen que ser divinas.

    Un abrazo!!

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  2. Que bueno que pudiste visitar a tu gente alla en Venezuela, Las fotos se ven hermosas.

    Muchos saludos

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  3. Desde los 8 grados de mi pueblo tulipán... Venzezuela se ve apetecible,no... lo siguiente. Si aún estás allí, disfrútalo porque aquí los meteorólogos auguran un invierno bien frío,brrrr. Muy bonitas las fotos! Un besito

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  4. @Andaluz,
    Pos ya te toca ir con mejores aires para España!!!
    Yo no tenía mucho tiempo. Sólo los 10 meses de vida que llevo aquí. Pero siempre es bueno regresar a casa!
    Te recomiendo que viajes con Airfrance. Mi acostumbrada línea que no tomamos esta vez por ahorrarnos 100 euros. Tienen televisorcitos y juegos con lo que se entretendrá tu pequeña! Te lo juro, jamás escuché a un niño las veces que he viajado con ellos!
    Las playas son divinas, aunque un poco de exceso de calor. Te suda hasta el ...!
    Abrazos de vuelta!

    @Mar,
    Siiii! De vuelta con los papis!
    Saludos!

    @Nuria,
    Mi queridísima Nuria, ya estoy disfrutando de los bajos grados holandeses. Me ha tocado a -3 en la mañanita! brrrrrrrr! Congelado! Y ya me estoy martirizando con los que vienen!
    Besos congelados de vuelta!

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  5. Leyyyyyyyyyyy mala no pudistes avisar chica! se te perdona solo por que se que esos dias no alcanzan!
    un abrazo!

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  6. @Ely,
    Si supieras que con lo de la muela casi que confirmo media hora antes si nos ibamos o no... Este odontólogo me echo a perder parte de las vacaciones que ya tenía friamente calculadas. Bueno, pero con comidita y cariño de mamá logré recuperarme para por lo menos pasar unos días en la playita!!!
    Abrazos de vuelta!

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  7. Ley ahora toca disfrutar del invierno que también tiene sus cosas maravillosas, a ver si te animas y nos colocas alguna fotito del decorado navideño de tu casita,
    Besitos,
    desde las alturas
    PD: me alegro que vaya bien lo de la muela, a mi por la ortodoncia me sacaron premolares y tres cordales el mismo día (ni te imaginarás como salí del consultorio, jijiji, volando con tanta anestesia)... fue en el 2002 y te puedo afirmar que es el día de hoy que todavía la mandíbula al nivel de la cordal en el lado izquierdo hace un ruido extraño, como de movimiento desarticulado, así que ánimos y a cuidarse mucho!!!

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  8. @CaroNu,
    Es cierto, TOCA disfrutar del invierno congelado de por acá!
    La próxima semana prometo ambientar mi casita con adornitos navideños... Me iré de compras para poner todo super guapo! Apenas esté listo, le dedico un post!
    Besos aereos de vuelta!

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