12.31.2012

Feliz año nuevo 2013

Quedan 4 oliebollen de 12 que compramos esta mañana.

No lo supe el año pasado, pero hoy me di cuenta que esto realmente es una tradición. En este pueblo sólo hay cola en la heladería cuando es verano, en el mercado cuando vienen unos días festivos y en el Bakkerij (panadería/pastelería) Ten Brinke cuando es 31 de diciembre. Oh! Claro! Y cuando la alcaldía regala sacos de tierra abonada al inicio de la primavera. Y cuando hay cola en este pueblo, quiere decir que eso es realmente importante.

No sé si llegaré algún día a ser fan del oliebollen pero tendré presente para las próximas navidades que debo reservar unas calorías especiales para ellas.

Estas "bolas de grasa" se las traen.


12.20.2012

Mayas, estoy lista!

No puedo extenderme mucho. Me queda poco tiempo. Un par de horas quizá.

Yo no conozco a ningún maya, o algún descendiente de ellos, ni siquiera un mexicano. No conozco a nadie que me certifique los rumores que corren por todos lados. Que este mundo se acaba mañana. ¡Oh! Y ahora, ¿quién podrá defendernos?

Moriré 29 años antes de lo planeado. Mucho más temprano de lo que pensé. Aunque aún no sé cómo será este proceso de fulminación. Sólo espero que sea rápido en indoloro. Si. Rapidísimo. Que no me dé ni tiempo de sentir lastima por los que no podré ayudar.

12.08.2012

Otro año más

¿Cuánto falta? ¿Cuántos días quedan? ¿Quién le dijo al año que se puede acabar? ¿Quién?

Otro año se va y yo siento que no he hecho nada. Parece que él corre más rápido que yo. ¿O son ideas mías?

Cuantos sueños tenía cuando comenzó este año. 365 días para cumplirlos, incluyendo sus noches si era necesario. Cada hora, cada minuto y hasta los segundos contaban. El tiempo que transcurriría de este segundo año en mi vida holandesa era más importante que el primero. En este segundo año tenía que cumplir mis nuevas metas y además las incumplidas de el primero. Este año tenía que ser el año, y por eso le aposté a todo, incluso lo que yo pensaba que nunca haría.

11.24.2012

Sinter y mis bolas


Mucho se ha hablado del protagonista de las fiestas decembrinas en este par de metros cuadrados con nombre de Holanda.

El tal Sinter y sus secuaces no dejan de acaparar todas la vitrinas neerlandesas. No importa que tipo de tienda sea, o si es un supermercado, o una peluquería, ahí está él con su larga barba blanca y su sombrero de arzobispo, siempre bien acompañado de su banda de "Pedros los negritos".

Sinterklaas y su combo!
Fuente: Bies
Confieso que me hincha ya las bolas que no tengo.

10.10.2012

Quiero ser tan felices como ellos

Si existe algo que aunque lo intenten nadie puede interrumpir, es mi sueño. Pero esa madrugada, a las 4 de la mañana, desperté e inmediatamente estiré mi brazo para alcanzar ese aparato que me conecta en tiempo real con mi antigua vida. Y todo el sueño desapareció.

Así, y no por voluntad propia.

Mi sueño y el de muchos, desapareció.

Y mi pensamiento fue más allá de lo que conozco y quiero, y comencé a desear poder ser tan feliz como ellos.

Porque creo que deben ser muy felices. Deben vivir con una conciencia más tranquila que la mía y deben tener sueños más grandes que los míos.

10.01.2012

Ser normal o no serlo

Empiezo a entender que tengo un miedo enorme a la llegada del frío. No del invierno, sino del frío. El tiempo pasa muy rápido y el frío no ayuda. Las noches son más largas y este cuerpo tropical aún no entiende que eso es normal y que no debe seguir ronroneando a las 10 am. Pero admito que lo más difícil de todo es tener que posar las nalgas en la poceta fría. Mañana, tarde o noche. No importa la hora. Que tus calientes nalgas se topen con el frío aro de la poceta, nunca va a ser agradable.

Debe ser por eso que estos holandeses decoran sus baños, especialmente los de visita. Necesitan entretener al invitado y desvirtuarlo del contexto al cual se van a enfrentar. La poceta fría. Por eso muchos tienen sus más valiosos recuerdos colgados en las angostas paredes de los baños. Álbumes completos de fotos tapizan los muros y al invitado no le queda otra que quedarse más tiempo en ese metro cuadrado para chismosear la historia del anfitrión.

8.19.2012

Vacaciones en manadas

Mientras escucho su chuicheo con su tocotocoto, trato de concentrarme en algunas páginas de mi libro de holandés. Tengo mucha tarea por hacer y la aceptación a todas las invitaciones de nuevos proyectos me ha dejado la agenda -dichosa agenda que se apodera de mi- sin espacio para mucho.

Nunca pensé que en algún momento me alegraría tanto que Pablo tenga tanta porquería guardada. Mientras él rebuscaba en el desván, mi corazón palpitaba con más fuerza produciéndome más excitación. Nada bueno cuando se está a 33 grados, cuando cada pequeño e insignificante movimiento causa una gran incomodidad.

Es que según cuentan las malas lenguas holandesas, y me consta que les gusta contar bastante, este ha sido el fin de semana más caliente en los últimos 18 años de este país.

8.13.2012

Estación destino

De regreso a casa. En el mismo tren de siempre. De siempre desde que empecé ésta nueva etapa. No fue hace mucho pero es como si hubiera sido de siempre.
El camino es largo pero como todo lo que cuesta tiene su recompensa, pues voy alentandome que a mi llegada seré premiada.

Hace algún tiempo que hago está ruta. No importa que demande más de mi tiempo porque hago lo que me gusta. Hago lo que aprendí por muchos años. Hago lo que nunca renuncie a hacer. Aún en esos momentos de duda y desesperación que tentaban a mi debilidad para alzarse con el triunfo de otra vida.

No. Nunca permitiré que los malos momentos triunfen sobre los sueños.

Y aquí voy. En el tren que, aunque largo su camino, me llevará a mi destino. A veces sin paradas, a veces con muchas, pero lo importante es llegar.

Este tren me transporta al mundo de las líneas, de los colores, los materiales, de las dimensiones, los espacios, de la gente y sus oficios, de la ciudad.
Me lleva a debatir con colegas, a aprender de ellos, a conocer nuevos términos, nuevas técnicas, nuevas maneras de uso.

Y yo que pensé que me lo sabía todo. O por lo menos casi todo.

Pero cada día es un nuevo reto. Una nueva asignación, un nuevo tema, un nuevo objetivo que alcanzar. Como para no aburrirse. Aunque tiemble con cada uno. Porque aunque no lo sepa, no puedo negarme a aceptar un reto.
Quizá no sea la mejor solución, ni la más novedosa, pero hay que continuar en el proceso de aprendizaje porque este tren aún no llega a la estación final. Y hay que seguir el camino. Siempre.

7.17.2012

Cuentos de tren: una nueva rutina.

6:30 am y yo paso de acostada a sentada. En dos segundos. Como esos zombies de películas que se despiertan de su eterno sueño en su muy cómodo y acojedor ataúd. Rápido. Instantáneo. No puedo dejar que el sueño me gane porque no quiero llegar tarde a mi nuevo proyecto.

Me he esforzado un poco más en la selección de mi vestuario. Ya los jeans con converse rosados no son tan aptos, ni la faldita con sandalias playeras. El lugar amerita un poco más de atención en la apariencia personal. Aunque debo decir que odio el piso de madera rústica que maximixa el sonido de mis zapatos de modelo.

Mi cartera combina con todo lo que me ponga. Por fortuna, porque sino perdería parte de mi rutina si me faltase la cartuchera, donde están todos mis lápices, o mi cuadernito moleskine, donde tengo anotados los buses que debo tomar después y donde guardo mi tarjeta personal de cliente asidua de los rieles holandeses. O el monedero, con el que pagó el café de cada mañana cuando hago la transferencia. O los apuntes de mi clase de holandés, los cuales viajan con esperanzas de ser sacados en cualquier momento para transmitirme su conocimiento.

El pan y la naranja siempre entran de último en algún compartimiento. Tengo tanto tiempo de viaje que he pensado en llevarme un matel y unas velas para hacer el desayuno en el tren más acogedor.

Pablo, como siempre, amablemente y con muchos bostezos se digna cada día a llevarme a la estación. Dice que está muerto y recién es lunes. Pero claro, si se gasta sus horas de sueño viendo el Tour de Jour! Cada día promete irse a la cama más temprano, pero me huele que es político de corazón, porque hasta ahora no ha cumplido.

7:15 y ya estoy en mi primer tren.

Saludo a Maureen quien viene de la estación anterior y se sienta al igual que yo, en el primer vagón. Conversamos de algunas pequeñeces. Debatimos sobre el clima. Nos quejamos de nuestros hombres. Hasta que llegamos a donde todos tenemos que bajar. Nos despedimos deseandonos buenos días, ella sube las escaleras y yo compro mi café mientras encuentro algún asiento en espera de mi próximo tren.

7.07.2012

¿A dónde te has ido?


Cuando Mari me dijo que estaba haciendo un curso en la ciudad a donde tenía que asistir cinco días a la semana, no lo pensé dos veces y fui corriendo a decirle a mi papá que yo también quería inscribirme. A mis 15 eso significaba la independencia y liberación. Podía conocer otras cosas más allá de las fronteras de la urbanización donde vivía y de la escuela donde estudiaba.

Aprender no era la principal razón, pero iba incluido en el paquete y además debía justificar el dinero que mi papá había aceptado gustosamente invertir en mí.

Por supuesto que fue muy divertido subir al bus con Mari, asistir a las clases, pasear por la ciudad luego de ellas, y regresar tarde a casa con la excusa de que los autobuses estaban llenos en hora pico. Pero luego de un tiempo fui tomándole cariño a lo que aprendía y cada día entendía más la razón por la que mi papá nunca se negó a lo que yo le había pedido.

Por 10 meses -en realidad 11 porque tuve que repetir un curso- tuve el privilegio de aprender otro idioma. Ya las canciones no sonaban a guachi-guachi y podía hacer notas que mis amigos no podían entender. Incluso podía hasta presumir diciendo oraciones que todos pensaban que eran chic. Era toda una gringa para los ignorantes del tema. Ya yo no sólo hablaba español, sino también inglés.

6.25.2012

En la piscina

No hay nada más sabroso que quedarse acurrucado en las sábanas mientras llueve. No importa si las gotas pegan fuerte en la ventana, o que el viento sea tan fuerte que alborota el único y consentido árbol que tenemos en el jardín. Nada de eso importa si puedes quedarte calientito y a salvo en la camita. Y más si es un domingo. Domingo, lluvia, frío y cama. ¡La combinación perfecta!

Desperté media hora antes, escuché la lluvia, cerré los ojos para seguir soñando y un minuto después ya había pasado la media hora. ¿Por qué será que el tiempo pasa más rápido cuando uno está durmiendo angelicalmente? Mi despertador comenzó con la emisión matutina de música clásica, esa que siempre me quedo escuchando luego de despertarme mientras reviso las actualizaciones del mundo digital en mi teléfono. Sólo que esta vez se mezclaba con la lluvia que todavía golpeaba fuertemente nuestra ventana.

Snooze, dormir, música. Snooze, dormir, música. Y así hasta que ya llego a reducir mi tiempo al mínimo requerido para prepararme para ir a trabajar. Si. Trabajar. Lo sé. Es domingo. Pero tengo que trabajar. La piscina espera por mí aunque sean pocos los visitantes.

6.15.2012

El largo proceso de aprender holandés

Mi introducción en el idioma holandés no comenzó cuando conocí a Pablo, tampoco la primera vez que vine a visitarlo, ni siquiera cuando se asomaron las primeras ideas de formalizar nuestra relación. No. Comenzó en el primer momento en que dijimos que íbamos a empezar el proceso para obtener mi permiso de residencia y establecerme en este país. Y no por amor al arte, sino porque el proceso así lo exigía. Uno de los requisitos era aprobar un examen en la embajada de los Países Bajos en Caracas sobre el idioma y la cultural holandesa.

Con la decisión tomada y una resma completa de A4 impresa sobre todos los requisitos, recomendaciones y tips para la solicitud de mi permiso, ordenamos por internet los primeros libros que me introducirían en el bello y elegante sonido del gargajo holandés mientras esperaba por la aprobación de mi permiso en Venezuela.

El primer kit, constaba de un cuaderno de imágenes sobre la cultura holandesa y 4 cd's con un video y su versión en no-sé-cuántos idiomas. Todavía no sé si la idea era aprender holandés o los otros idiomas. Junto a esto también incluían un libro de gramática básica donde dejaban claro cómo decir: "la mesa tiene 4 patas", "la taza de café es azul" ó "el lápiz está sobre la mesa -o al lado, o debajo, o no está-".

Quien pasó por este proceso conoce la historia. Quien no lo ha hecho ni nunca lo hará, se lo cuento. Hice el examen, aprobé y todavía no sabía nada de holandés. ¿Qué creen? ¿Que uno puede entablar una conversación sobre las 4 patas que tiene la mesa y el color de la taza que está sobre la mesa donde está el lápiz también?

6.02.2012

Pasito a pasito

Por correo electrónico me contactaron. Casi el mismo día en el que había recibido ese par de llamadas que devolví a las 3:59. Quería conversar conmigo y conocer mi persona para ver si se ajustaba a lo que ellos buscaban.

Recordé que hacía ya algún tiempo me había inscrito en la base de datos de voluntariado de la ciudad. Ya decía yo que hasta para hacer trabajo de gratis estaba difícil la cosa. Pero luego entendí que en mi perfil había reducido las oportunidades al mínimo. No quería absolutamente nada que tuviera que ver con ancianos ni con niños. Eso era algo que tenía claro. Y eso hacía mi búsqueda de ocupación aún más compleja.

Me sentí intimidada cuando vi que mi entrevistadora venía acompañada de otra persona. Uno contra uno es valido, dos contra uno es trampa. Pero rápidamente volví a la calma cuando recordé que yo nunca era ese "otro candidato".

5.31.2012

Nadando en aguas holandesas

Con un apretón de manos cerramos nuestro trato. Yo trabajaría para ellos en la caja de la piscina del pueblo que sólo abre en temporada de vacaciones. Hasta Septiembre. Dándole los buenos días al público, recibiendo sus €3.60 y deseándoles una agradable estadía en nuestras instalaciones.

Los primeros dos días de trabajo, lo admito, me sentí usada, devaluada, marginada, y aunque mi mente repetía un millón de veces que eso sólo era para bien, el dolor en mi cuerpo aniquilaba todo pensamiento positivo.

Barrer, trapear, limpiar miles de ventanas, echarle agua a los vestidores, recoger el agua de los vestidores, limpiar superficies, seleccionar lo todavía bueno para la nueva temporada y botar lo malo de la antigua, organizar, equipar. En fin, un trabajo fuerte que alguien debía hacer, y qué mejor opción que poner a un par de nuevas en el equipo a hacerlo.

5.20.2012

Otros candidatos

Tengo la bandeja llena de correos leídos. Todos permanecen ahí porque no me ocupa espacio, porque no genera polvo y porque en algún momento lo necesitaré.

Los más recientes, especialmente esos que datan desde enero 2011, tienen adjunto casi siempre el mismo archivo. Uno que traduje, acomodé, pinté y hasta un rezo le lancé. Un PDF que resume algunos datos de mi persona, un poquito de mi formación intelectual, otro tanto de experiencias en la vida real, y algunos adornos que creo podrían ser interesantes para quienes reciban este archivo.

Lo he enviado a distintos organismos. Desde la presidencia hasta la cocina de la escuela del pueblo. A todos los que parezcan ofrecerme algún tipo de oportunidad laboral. En mi campo u otro.

4.25.2012

Piensa en tu cuerpo

Tengo todo empacadito para que nunca se me olvide nada. El gel de baño, el desodorante, las sandalias, el peine, el termo y principalmente el pase que debo usar cada vez que quiero entrar al gimnasio. Que no se me escape nada porque sino entro en desequilibrio.

Y que no se me olviden mis zapatos tampoco!

En esta nueva vida ir al gimnasio regularmente ha sido un nuevo habito adquirido. Bien lo decía mi padre, "el ejercicio es bueno para mantener la mente ocupada cuando se está desocupado". Especialmente cuando uno emigra y está en las etapas duras iniciales de adaptación. Es mejor pensar en todas las calorías que se están quemando y no en todas las veces que te quieres regresar por donde viniste.

Mi vida en el gimnasio tiene la misma edad que mi vida holandesa. Mas de un año. Y podría decir que ya me siento como pez en el agua. Conozco todas las clases, todos los horarios, todas las maquinas y hasta a todos los trabajadores. Hasta a los demás miembros los conozco, aunque las únicas palabras que crucemos sean los buenos días. Bueno, no es de extrañarse. Aquí caminan todos con una capa invisible la cual no puedes sobrepasar. Sólo se abre para responder los buenos días y porque aún enseñan en los colegios que eso es una norma de cortesía.

4.08.2012

Cuando la fama toca a mi puerta

Mis medias se deslizan por mis piernas mientras el corsé marca mi cintura. Con delicadeza cierro mi vestido. Largo, con capas, reluciente, como de actriz de cine. Mi maquillaje está perfecto para la ocasión y mi cabello recogido para que nada se interponga entre los flashes y mi escote. Me ajusto los zarcillos y me subo en mis plataformas.

He practicado las poses que mejor se me vienen y he memorizado mi líneas de agradecimiento para el momento en que digan mi nombre. Todo está listo para desfilar por primera vez en la alfombra roja. Por fin se dieron cuenta de que soy mejor que Nicole Kidman y Salma Hayek juntas. Que Corin Tellado e Isabel Allende. Que Condorito y el Chapulín Colorado.

(inserte aquí ovación de aplausos y música de fondo de ganador)

3.30.2012

Miss Amistad

Tantos amigos que se quedaron atrás. Tantas historias, risas, peleas y amigos. Amigos. Al que nunca veías pero que aún así te refieres a él como "mi amigo", o con la que nunca hablabas pero que igual la definías como "mi amiga".

Todos ellos con los que fuiste compinche alguna vez. Esos que eran cómplices de pasarse las respuestas del examen de biología, o los que te rogaban para hacerles las láminas de dibujo técnico porque sus líneas no eran tan limpias como las tuyas.

Aquellos que aún cansados a media noche luego de la jornada laboral, te convencían de anotarte en el grupo para ir al cine a la última función, o los que daban por sentado de que irías a la fiesta porque, vamos, tu eres parte del grupo y todos vamos.

Los que por casualidad se cruzaron en tu camino. Porque ese día llegaste tarde a clases y él también. O porque ninguna de las dos tenía dónde hacer la maqueta y un alma bondadosa se apiadó de nosotras y nos ofreció su espacio para no sólo pegar cartón, sino también para hacernos compañía en la larga noche de estudio.

3.23.2012

La historia se repite

Cuando uno no tiene diferencias climáticas, parece que el tiempo pasa más lento. Si no fuera por el segundero que va marchando con su tic-tac sin perdonar a nadie ni nada, en Venezuela no supiéramos nunca qué fecha es. Los más intelectuales contarían el tiempo en dos partes, una parte del año cuando el sol afecta más las fachadas sureñas y la otra parte cuando le toca a las norteñas. Pero aún así, como es tan mínima las diferencias de temperatura, nadie nunca ve el tiempo pasar.

La primavera se ha posado en Holanda oficialmente pero yo la estoy sintiendo desde hace rato ya. Pequeños detalles me han estado anunciando que ahí viene de nuevo.

Esto se ha vuelto como rebobinar un casete. No, no es que me he quedado en las épocas de antaño, sino es que esto de devolver el CD a sus inicios no da el mismo efecto que hacerlo a la antigua, rebobinando. Especialmente para uno que es originario de un país donde estas cosas nunca pasan.

3.16.2012

De paladares finos

Cada tarde, luego de las 6 más o menos, cuando la televisión holandesa comienza a justificar su sueldo y a poner programas de interés, me veo un programita súper divertido, educativo y fresco, el Australian Masterchef. Uno de estos programitas con estilo a relity show donde seleccionan a un grupo y luego van eliminándolos uno a uno hasta quedar con el ganador de no sé qué premio, porque nunca he visto el final. Realmente la competencia es lo menos importante de todo, porque lo que más me interesa es ver cómo hacen esos platos que "parecen" exquisitos.

Yo no soy un máster en la cocina, pero sé lo básico para subsistir en el mundo si algún día, como indican todas las profecías, este se destruyera y por desgracias de la vida la única que quedara viva fuera yo. Sé que el huevo se fríe con aceite, que el agua hirviendo no se quema y que hay que mantener los dedos un tanto alejados del filo del cuchillo si no quieres salsa roja en tu picadillo.

A través de los años uno va enriqueciendo conocimientos. Las mamás, los amigos, la vida. Alguien va dejando en ti algo de conocimiento sobre cocina y la forma de hacer muchas cosas nuevas y sabrosas.

3.13.2012

Larga vida holandesa

Esta mañana desperté y me negué a salir de la cama. Los ojos aún me pesaban y la mente me decía que lo que haría afuera iba a ser tan productivo como quedarme una hora más debajo de las sábanas. Así que opté por escuchar a mi interior y me di unos minutos más de relajación y flojera en lo calentito de mi colchón.

Sin embargo, parece que una parte de mi cerebro no estaba de acuerdo en perder el tiempo de esa manera, así que conciliar el sueño de nuevo fue una tarea difícil, por lo que me fui a dar un paseo por el baño a ver si mi mente se decidía entre comenzar el día de una vez o prolongar mi flojera un tantito más.

La flojera ganó la batalla y me eché de nuevo en los brazos de Morfeo. Pero Morfeo estaba ocupado y no asistía a mi pedido. No tuve más opción. Este problema ya no tenía otra solución viable más que prender el televisor mientras revisaba el facebook por el teléfono desde la comodidad de mi cama. Que vida tan dura! Lo sé!

3.08.2012

Lo que nos quedó

Nos han dejado una manta doblada sobre el sillón. Una manta que me fue arrebatada apenas posaron sus traseros en nuestro sillón. La manta que las mantuvo en calorcito mientras el clima holandés hacia de las suyas en el exterior.

Una pelota que ya no hace sonidos de rebote. Como cuando estaba aburrida y lo más entretenido que había a mano era la pelota de 75 cm de diametro que originalmente fue comprada para ejercicios de equilibrio, pero que ella le dio un uso más divertido en los días que nos tocaba descansar en casita.

Nos dejaron restos de chips en el piso. Esos que odio sentir en cualquier otro momento, pero que en este, disfruto cada vez que hacen crunch cuando mis pies pasan sobre ellos. Me recuerda la complicidad entre ellos para acabar todas las bolsas de papitas que habían en la despensa.

2.17.2012

La visita

Tenía sólo un año la primera vez que cruzaba las fronteras de Venezuela. Aquella vez era mi presentación a la sociedad internacional, especialmente a los familiares de por allá bien al sur del continente americano. Por allá, por ese país que es 10 veces más largo que ancho y en donde los aviones tienen que guardar sus alas para poder aterrizar y no entrar en territorio vecino.

Seguro que me regaloneaban, me lanzaban besos, apretaban mis gordos cachetes y decían que era la guagua más relinda de todo Chile y Venezuela juntos. Bah! Todo eso que dicen los adultos cuando ven a un bebe. Aunque sea feo!

De esa vez no tengo recuerdos. Cómo, si sólo balbuceaba? Pero si los tengo de aquella próxima cuando a los 15 mis papás me mandaron de nuevo, esa vez sola, a mi presentación mundial en la sociedad peruana-chilena.

2.10.2012

Pasión por el hielo

Falta que uno abra la boca y ahí va!

Si, no más hablar del falso invierno que estábamos viviendo para que las temperaturas se vuelvan locas y nos congelen la boca -o los dedos- para dejar tanto gamelote.

Hace dos semanas que nos empezamos a congelar. Odio decirlo, pero Pablo tenía razón. Nos estamos cagando del frío! Afortunadamente mi rutina laboral terminó justo antes de que el país se pusiera patas pa'rriba. Porque aquí no hemos subido de 0 grados y nevó sólo un día en todo el país, pero eso bastó para que los trenes no rodaran, para que las autopista se paralizaran y la gente no supiera cómo carajos volver a casa al final de sus jornadas.

Un día de nieve.

2.03.2012

Mi primer trabajo

En esos días estaban a punto de inaugurar un restaurant de McDonald's en la ciudad. Era el 4to. restaurant y por supuesto, iban a necesitar de nuevo personal. Yo aún tenía 17 años y según las leyes venezolanas, no era apta todavía para entrar en el mundo laboral a menos que tuviera un permiso de mis padres, pero igual me apunté en la lista de candidatos, aunque lo único que querían mis padres era que fuera a la universidad.

Mi primera entrevista de trabajo. Ni siquiera recuerdo que me preguntaron o si estaba nerviosa o no. De lo que si estoy segura es que no hubo mentiras. No aparenté ser una buena cocinera, ni tampoco la más simpática para atender al público, y mucho menos la reina de la escoba y el trapeador. Y quizá, pensándolo bien, hubiera mentido en todo porque esa vez no me seleccionaron ni para la siguiente ronda.

No es que me haya desilusionado después de recibir un "muchas gracias por tu aplicación" como respuesta, pero uno a los 17 años cree que un trabajo representa la independencia. Aunque vivas con tus padres y ellos paguen todos tus antojos. Si aún no estudiaba, trabajar era la única opción posible para sobrellevar los días de rebeldía.

1.27.2012

Cuentos de tren: El tiempo vuela

Cuando se trata de números inscritos entre signos, cuando vienen mezclados con letras y hay que hallar el resultado de alguna, ahí sí, ahí sí me llevo bien con los números. Ellos y yo, somos como amigos. Ellos siempre esperan pacientemente a que yo consiga su resultado.

Pero no siempre los números y yo nos llevamos tan bien. Hay veces que me ignoran y me hacen perder la noción del tiempo, que al fin y al cabo está determinado nuevamente en números. En números hasta el 12 para las horas, hasta 60 para los minutos y segundos, en 7 para la semana, 30 y 31 para los meses y 12, doce es el número que determina que ya se cumplió un año.

Hasta los 7 de la semana yo voy bien. A los 31 del mes ya empiezo a perder la noción del tiempo. Los números comienzan a repetirse y yo ya no cuento más.

1.18.2012

Que nos vamos a cagar del frío

Esa fue la noticia que me dio Pablo hace tres meses. Me dijo que me sentara y que respirara profundo, que él tenía una noticia muy grave que darme. Fíjate tú. Que nos íbamos a cagar del frío en este invierno. Que había visto las noticias; cosa que hace muy a menudo, cambiando de canal en canal persiguiendo a las noticias como si se generaran nuevas cada 5 minutos; y el hombre del tiempo había pronosticado uno de los inviernos más fríos de la historia. Hasta -20 seguro llegaríamos.

No hay duda. Mi expresión fue de alarma, pero de alarma ante tan insignificante notición para la magnitud con la que Pablo la había pintado. Vamos, claro que me preocupaba morir congelada a mis 30 primaveras, pero en este país, este cuerpo tropicaliente tiene siempre frío, hasta en verano. Uno no nació para estas temperaturas. Uno hace el esfuerzo pero cuando ves a estos holandeses andar por ahí como si nada, los hombres mostrando los pelos del pecho y las chicas en pantis de chicas del can, y te ves en el reflejo del vidrio y lo único que se asoma entre tanta tela son las pestañitas estáticas porque ya se congelaron, entonces vuelves a entender que no, uno no esta hecho para este clima.

1.02.2012

Cuentos de tren: con fondo musical de grillos

Primer lunes del 2012 y nos negamos a volver a la rutina. "No puedes llegar una hora más tarde?", sugiere Pablo.

Y qué más quisiera yo que dormir un rato más y llegar aún a tiempo a la oficina. Lástima! Pero aún no comercializan la teletransportación! Así que no puedo darme el lujo de llegar tarde y además en el primer día de este nuevo año.

La cosa no se hace más fácil cuando en el trayecto jamás amanece. Es que aún, después de un recorrido en tren de una hora, y de una larga caminata de 15 minutos, el muy malvado sol hace lo que yo no a las 8:30 de la mañana, dormir! Casi se me confunden las ropa de cama con la de oficina, y me voy con un lindo vestido sabanero y un bello adorno de almohada en la cabeza al ver tan acurrucante panorama.

Pero al llegar hoy a la oficina, me encuentro con que otros le hacen compañía al sol. Todos, a excepción de la negra sabanera y los jefes, se tomaron el día libre. Oh! Claro, no debo olvidar mencionar a los grillos quienes habían comenzado con buena pata este nuevo año.

Afortunadamente cuento con compañeros de trabajo bastante callados y, a excepción de la máquina de café que no estaba activada, no me hicieron falta. Lo que si hubiera agradecido es que me avisaran si la baja era colectiva, para ver si me unía al grupo y complacia a Pablo en su petición.