1.27.2012

Cuentos de tren: El tiempo vuela

Cuando se trata de números inscritos entre signos, cuando vienen mezclados con letras y hay que hallar el resultado de alguna, ahí sí, ahí sí me llevo bien con los números. Ellos y yo, somos como amigos. Ellos siempre esperan pacientemente a que yo consiga su resultado.

Pero no siempre los números y yo nos llevamos tan bien. Hay veces que me ignoran y me hacen perder la noción del tiempo, que al fin y al cabo está determinado nuevamente en números. En números hasta el 12 para las horas, hasta 60 para los minutos y segundos, en 7 para la semana, 30 y 31 para los meses y 12, doce es el número que determina que ya se cumplió un año.

Hasta los 7 de la semana yo voy bien. A los 31 del mes ya empiezo a perder la noción del tiempo. Los números comienzan a repetirse y yo ya no cuento más.

1.18.2012

Que nos vamos a cagar del frío

Esa fue la noticia que me dio Pablo hace tres meses. Me dijo que me sentara y que respirara profundo, que él tenía una noticia muy grave que darme. Fíjate tú. Que nos íbamos a cagar del frío en este invierno. Que había visto las noticias; cosa que hace muy a menudo, cambiando de canal en canal persiguiendo a las noticias como si se generaran nuevas cada 5 minutos; y el hombre del tiempo había pronosticado uno de los inviernos más fríos de la historia. Hasta -20 seguro llegaríamos.

No hay duda. Mi expresión fue de alarma, pero de alarma ante tan insignificante notición para la magnitud con la que Pablo la había pintado. Vamos, claro que me preocupaba morir congelada a mis 30 primaveras, pero en este país, este cuerpo tropicaliente tiene siempre frío, hasta en verano. Uno no nació para estas temperaturas. Uno hace el esfuerzo pero cuando ves a estos holandeses andar por ahí como si nada, los hombres mostrando los pelos del pecho y las chicas en pantis de chicas del can, y te ves en el reflejo del vidrio y lo único que se asoma entre tanta tela son las pestañitas estáticas porque ya se congelaron, entonces vuelves a entender que no, uno no esta hecho para este clima.

1.02.2012

Cuentos de tren: con fondo musical de grillos

Primer lunes del 2012 y nos negamos a volver a la rutina. "No puedes llegar una hora más tarde?", sugiere Pablo.

Y qué más quisiera yo que dormir un rato más y llegar aún a tiempo a la oficina. Lástima! Pero aún no comercializan la teletransportación! Así que no puedo darme el lujo de llegar tarde y además en el primer día de este nuevo año.

La cosa no se hace más fácil cuando en el trayecto jamás amanece. Es que aún, después de un recorrido en tren de una hora, y de una larga caminata de 15 minutos, el muy malvado sol hace lo que yo no a las 8:30 de la mañana, dormir! Casi se me confunden las ropa de cama con la de oficina, y me voy con un lindo vestido sabanero y un bello adorno de almohada en la cabeza al ver tan acurrucante panorama.

Pero al llegar hoy a la oficina, me encuentro con que otros le hacen compañía al sol. Todos, a excepción de la negra sabanera y los jefes, se tomaron el día libre. Oh! Claro, no debo olvidar mencionar a los grillos quienes habían comenzado con buena pata este nuevo año.

Afortunadamente cuento con compañeros de trabajo bastante callados y, a excepción de la máquina de café que no estaba activada, no me hicieron falta. Lo que si hubiera agradecido es que me avisaran si la baja era colectiva, para ver si me unía al grupo y complacia a Pablo en su petición.