3.30.2012

Miss Amistad

Tantos amigos que se quedaron atrás. Tantas historias, risas, peleas y amigos. Amigos. Al que nunca veías pero que aún así te refieres a él como "mi amigo", o con la que nunca hablabas pero que igual la definías como "mi amiga".

Todos ellos con los que fuiste compinche alguna vez. Esos que eran cómplices de pasarse las respuestas del examen de biología, o los que te rogaban para hacerles las láminas de dibujo técnico porque sus líneas no eran tan limpias como las tuyas.

Aquellos que aún cansados a media noche luego de la jornada laboral, te convencían de anotarte en el grupo para ir al cine a la última función, o los que daban por sentado de que irías a la fiesta porque, vamos, tu eres parte del grupo y todos vamos.

Los que por casualidad se cruzaron en tu camino. Porque ese día llegaste tarde a clases y él también. O porque ninguna de las dos tenía dónde hacer la maqueta y un alma bondadosa se apiadó de nosotras y nos ofreció su espacio para no sólo pegar cartón, sino también para hacernos compañía en la larga noche de estudio.

3.23.2012

La historia se repite

Cuando uno no tiene diferencias climáticas, parece que el tiempo pasa más lento. Si no fuera por el segundero que va marchando con su tic-tac sin perdonar a nadie ni nada, en Venezuela no supiéramos nunca qué fecha es. Los más intelectuales contarían el tiempo en dos partes, una parte del año cuando el sol afecta más las fachadas sureñas y la otra parte cuando le toca a las norteñas. Pero aún así, como es tan mínima las diferencias de temperatura, nadie nunca ve el tiempo pasar.

La primavera se ha posado en Holanda oficialmente pero yo la estoy sintiendo desde hace rato ya. Pequeños detalles me han estado anunciando que ahí viene de nuevo.

Esto se ha vuelto como rebobinar un casete. No, no es que me he quedado en las épocas de antaño, sino es que esto de devolver el CD a sus inicios no da el mismo efecto que hacerlo a la antigua, rebobinando. Especialmente para uno que es originario de un país donde estas cosas nunca pasan.

3.16.2012

De paladares finos

Cada tarde, luego de las 6 más o menos, cuando la televisión holandesa comienza a justificar su sueldo y a poner programas de interés, me veo un programita súper divertido, educativo y fresco, el Australian Masterchef. Uno de estos programitas con estilo a relity show donde seleccionan a un grupo y luego van eliminándolos uno a uno hasta quedar con el ganador de no sé qué premio, porque nunca he visto el final. Realmente la competencia es lo menos importante de todo, porque lo que más me interesa es ver cómo hacen esos platos que "parecen" exquisitos.

Yo no soy un máster en la cocina, pero sé lo básico para subsistir en el mundo si algún día, como indican todas las profecías, este se destruyera y por desgracias de la vida la única que quedara viva fuera yo. Sé que el huevo se fríe con aceite, que el agua hirviendo no se quema y que hay que mantener los dedos un tanto alejados del filo del cuchillo si no quieres salsa roja en tu picadillo.

A través de los años uno va enriqueciendo conocimientos. Las mamás, los amigos, la vida. Alguien va dejando en ti algo de conocimiento sobre cocina y la forma de hacer muchas cosas nuevas y sabrosas.

3.13.2012

Larga vida holandesa

Esta mañana desperté y me negué a salir de la cama. Los ojos aún me pesaban y la mente me decía que lo que haría afuera iba a ser tan productivo como quedarme una hora más debajo de las sábanas. Así que opté por escuchar a mi interior y me di unos minutos más de relajación y flojera en lo calentito de mi colchón.

Sin embargo, parece que una parte de mi cerebro no estaba de acuerdo en perder el tiempo de esa manera, así que conciliar el sueño de nuevo fue una tarea difícil, por lo que me fui a dar un paseo por el baño a ver si mi mente se decidía entre comenzar el día de una vez o prolongar mi flojera un tantito más.

La flojera ganó la batalla y me eché de nuevo en los brazos de Morfeo. Pero Morfeo estaba ocupado y no asistía a mi pedido. No tuve más opción. Este problema ya no tenía otra solución viable más que prender el televisor mientras revisaba el facebook por el teléfono desde la comodidad de mi cama. Que vida tan dura! Lo sé!

3.08.2012

Lo que nos quedó

Nos han dejado una manta doblada sobre el sillón. Una manta que me fue arrebatada apenas posaron sus traseros en nuestro sillón. La manta que las mantuvo en calorcito mientras el clima holandés hacia de las suyas en el exterior.

Una pelota que ya no hace sonidos de rebote. Como cuando estaba aburrida y lo más entretenido que había a mano era la pelota de 75 cm de diametro que originalmente fue comprada para ejercicios de equilibrio, pero que ella le dio un uso más divertido en los días que nos tocaba descansar en casita.

Nos dejaron restos de chips en el piso. Esos que odio sentir en cualquier otro momento, pero que en este, disfruto cada vez que hacen crunch cuando mis pies pasan sobre ellos. Me recuerda la complicidad entre ellos para acabar todas las bolsas de papitas que habían en la despensa.