5.31.2012

Nadando en aguas holandesas

Con un apretón de manos cerramos nuestro trato. Yo trabajaría para ellos en la caja de la piscina del pueblo que sólo abre en temporada de vacaciones. Hasta Septiembre. Dándole los buenos días al público, recibiendo sus €3.60 y deseándoles una agradable estadía en nuestras instalaciones.

Los primeros dos días de trabajo, lo admito, me sentí usada, devaluada, marginada, y aunque mi mente repetía un millón de veces que eso sólo era para bien, el dolor en mi cuerpo aniquilaba todo pensamiento positivo.

Barrer, trapear, limpiar miles de ventanas, echarle agua a los vestidores, recoger el agua de los vestidores, limpiar superficies, seleccionar lo todavía bueno para la nueva temporada y botar lo malo de la antigua, organizar, equipar. En fin, un trabajo fuerte que alguien debía hacer, y qué mejor opción que poner a un par de nuevas en el equipo a hacerlo.

5.20.2012

Otros candidatos

Tengo la bandeja llena de correos leídos. Todos permanecen ahí porque no me ocupa espacio, porque no genera polvo y porque en algún momento lo necesitaré.

Los más recientes, especialmente esos que datan desde enero 2011, tienen adjunto casi siempre el mismo archivo. Uno que traduje, acomodé, pinté y hasta un rezo le lancé. Un PDF que resume algunos datos de mi persona, un poquito de mi formación intelectual, otro tanto de experiencias en la vida real, y algunos adornos que creo podrían ser interesantes para quienes reciban este archivo.

Lo he enviado a distintos organismos. Desde la presidencia hasta la cocina de la escuela del pueblo. A todos los que parezcan ofrecerme algún tipo de oportunidad laboral. En mi campo u otro.