6.25.2012

En la piscina

No hay nada más sabroso que quedarse acurrucado en las sábanas mientras llueve. No importa si las gotas pegan fuerte en la ventana, o que el viento sea tan fuerte que alborota el único y consentido árbol que tenemos en el jardín. Nada de eso importa si puedes quedarte calientito y a salvo en la camita. Y más si es un domingo. Domingo, lluvia, frío y cama. ¡La combinación perfecta!

Desperté media hora antes, escuché la lluvia, cerré los ojos para seguir soñando y un minuto después ya había pasado la media hora. ¿Por qué será que el tiempo pasa más rápido cuando uno está durmiendo angelicalmente? Mi despertador comenzó con la emisión matutina de música clásica, esa que siempre me quedo escuchando luego de despertarme mientras reviso las actualizaciones del mundo digital en mi teléfono. Sólo que esta vez se mezclaba con la lluvia que todavía golpeaba fuertemente nuestra ventana.

Snooze, dormir, música. Snooze, dormir, música. Y así hasta que ya llego a reducir mi tiempo al mínimo requerido para prepararme para ir a trabajar. Si. Trabajar. Lo sé. Es domingo. Pero tengo que trabajar. La piscina espera por mí aunque sean pocos los visitantes.

6.15.2012

El largo proceso de aprender holandés

Mi introducción en el idioma holandés no comenzó cuando conocí a Pablo, tampoco la primera vez que vine a visitarlo, ni siquiera cuando se asomaron las primeras ideas de formalizar nuestra relación. No. Comenzó en el primer momento en que dijimos que íbamos a empezar el proceso para obtener mi permiso de residencia y establecerme en este país. Y no por amor al arte, sino porque el proceso así lo exigía. Uno de los requisitos era aprobar un examen en la embajada de los Países Bajos en Caracas sobre el idioma y la cultural holandesa.

Con la decisión tomada y una resma completa de A4 impresa sobre todos los requisitos, recomendaciones y tips para la solicitud de mi permiso, ordenamos por internet los primeros libros que me introducirían en el bello y elegante sonido del gargajo holandés mientras esperaba por la aprobación de mi permiso en Venezuela.

El primer kit, constaba de un cuaderno de imágenes sobre la cultura holandesa y 4 cd's con un video y su versión en no-sé-cuántos idiomas. Todavía no sé si la idea era aprender holandés o los otros idiomas. Junto a esto también incluían un libro de gramática básica donde dejaban claro cómo decir: "la mesa tiene 4 patas", "la taza de café es azul" ó "el lápiz está sobre la mesa -o al lado, o debajo, o no está-".

Quien pasó por este proceso conoce la historia. Quien no lo ha hecho ni nunca lo hará, se lo cuento. Hice el examen, aprobé y todavía no sabía nada de holandés. ¿Qué creen? ¿Que uno puede entablar una conversación sobre las 4 patas que tiene la mesa y el color de la taza que está sobre la mesa donde está el lápiz también?

6.02.2012

Pasito a pasito

Por correo electrónico me contactaron. Casi el mismo día en el que había recibido ese par de llamadas que devolví a las 3:59. Quería conversar conmigo y conocer mi persona para ver si se ajustaba a lo que ellos buscaban.

Recordé que hacía ya algún tiempo me había inscrito en la base de datos de voluntariado de la ciudad. Ya decía yo que hasta para hacer trabajo de gratis estaba difícil la cosa. Pero luego entendí que en mi perfil había reducido las oportunidades al mínimo. No quería absolutamente nada que tuviera que ver con ancianos ni con niños. Eso era algo que tenía claro. Y eso hacía mi búsqueda de ocupación aún más compleja.

Me sentí intimidada cuando vi que mi entrevistadora venía acompañada de otra persona. Uno contra uno es valido, dos contra uno es trampa. Pero rápidamente volví a la calma cuando recordé que yo nunca era ese "otro candidato".