6.25.2012

En la piscina

No hay nada más sabroso que quedarse acurrucado en las sábanas mientras llueve. No importa si las gotas pegan fuerte en la ventana, o que el viento sea tan fuerte que alborota el único y consentido árbol que tenemos en el jardín. Nada de eso importa si puedes quedarte calientito y a salvo en la camita. Y más si es un domingo. Domingo, lluvia, frío y cama. ¡La combinación perfecta!

Desperté media hora antes, escuché la lluvia, cerré los ojos para seguir soñando y un minuto después ya había pasado la media hora. ¿Por qué será que el tiempo pasa más rápido cuando uno está durmiendo angelicalmente? Mi despertador comenzó con la emisión matutina de música clásica, esa que siempre me quedo escuchando luego de despertarme mientras reviso las actualizaciones del mundo digital en mi teléfono. Sólo que esta vez se mezclaba con la lluvia que todavía golpeaba fuertemente nuestra ventana.

Snooze, dormir, música. Snooze, dormir, música. Y así hasta que ya llego a reducir mi tiempo al mínimo requerido para prepararme para ir a trabajar. Si. Trabajar. Lo sé. Es domingo. Pero tengo que trabajar. La piscina espera por mí aunque sean pocos los visitantes.


Planchar la camisa, preparar el pan con jamón y queso, lavar dientes, echar polvos enmascarados para tratar de esconder la flojera en mi rostro, amarrarme el cabello y susurrarle a Pablo, a quien miro con envidia porque sigue disfrutando de lo que yo ya no puedo, y decirle que por favor me lleve en su auto porque no me siento tan romántica hoy como para manejar mi bicicleta bajo la lluvia.

Armada sólo con el monedero, el teléfono, otro pan con jamón y queso y mi libro, llego a mi lugar de trabajo, asumiendo desde el principio que ningún valiente nadador holandés se podría asomar un domingo con lluvia constante y 17 grados, e inmediatamente me doy cuenta que aún no conozco a estos holandeses, porque a las 10:00 am, hora de apertura, aparece el primer nadador.


El libro que me terminé en estos días sin sol.

Son 7 horas y media de trabajo y con la poca asistencia de valientes, puedo sentarme a terminar las 50 páginas que me quedaban de mi libro, tomarme unos cuantos cafés, revisar el facebook y rebuscar el lugar para conseguir algo, algo, aunque sea chiquitito que este sucio para ponerme a justificar el sueldo que me gano.

Mmmm... Parece que las ventanas muestran una leve huella de sucio.

Así son los estos días de falsa primavera y ahora falso verano. Si el sol no se asoma, nuestros clientes nunca aparecen. Siempre estamos revisando el reporte del clima para prepararnos dependiendo del pronostico, y después de esa semana caliente-caliente donde no tuve tiempo ni para comerme el pan con jamón y queso, no hemos tenido más movidos días.

Los jefes organizan eventos para atraer al público. La Escuela de la Semana, donde cada miércoles invitamos a una escuela del pueblo y los niños de esa escuela tienen descuentos. O El Día de la Madre, que imagino fue mejor que El Día del Padre, donde gracias al mal tiempo, sólo celebramos con un papá. Y el último tiene un nombre que nunca pude recordar, cada vez que necesitaba pronunciarlo debía correr rápidamente hasta donde hubiera uno de los anuncios para así poder leerlo en voz alta. Tampoco nunca entendí que tenía que ver el nombre con el evento, porque, si mi traducción no es mala, decía algo como "buceo a media noche de verano".

El "buceo a media noche de verano" era para los niños hasta 12 años. A partir de las 5:00 pm y hasta las 8:00 pm podrían disfrutar de juegos en la piscina organizados por los "rescatistas", cansarlos nadando de un lado al otro, y luego sentarlos a todos a disfrutar de una parrilla al estilo holandés.

El ganador del salto más alto.
La competencia.

No importa si hace frío, o si el sol no se ha asomado, ellos siempre saben como disfrutar de lo que hay.

Yo hice las fotos oficiales del evento y por asignación del más débil, también fui la encargada de dorar las hamburguesas y los frikandelen en la parrillera. Y mientras mi poder de visión biónica trataba de acelerar la cocción de la carne porque todos se habían ya amontonado a mi alrededor esperando con ansias y hambre, escucho la primera pregunta curiosa inocente: "Es usted holandesa?".

No era la primera vez. Los niños de la piscina siempre me hacen esa pregunta. Siempre quieren saber porque hablo así, o de qué país vengo, o cuál es mi idioma original. Imagino que es mi acento, mi cabello oscuro, mi color de piel. La única diferente entre todos los que trabajamos ahí. Y los niños nunca tienen vergüenza de preguntar lo que les causa curiosidad.

Y yo no tengo vergüenza en decirles de donde vengo ni que idioma hablo.

Vengo de Venezuela y hablo español.

8 comentarios:

  1. pobre de ti tener que pararse un domingo en esas condiciones no parece alentador. a mi tambien muchas veces me han preguntado de donde soy, y eso que soy morena y luzco venezolana, obvio mi respuesta siempre es Venezuela. por cierto tu votarás en las elecciones?

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    1. Ale,

      Si. Un domingo a trabajar y con este tiempo, era injusto, eh? Pero todo sea por un par de euritos que es mejor que nada!
      Claro que si votaré. Puede ser que esté lejos, pero si hay una manera de ayudar a nuestro país y se puede hacer, entonces por qué no? Votar es la única manera... ya luego hay que tratar de ser buen ciudadano.

      Saludos!

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  2. Caray que bien lo llevas, ya con tu libro en holandés!! Yo soy tan desastre que hasta me da pereza leer en inglés y ando constantemente importando libros en español. Asi me gusta :)

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    1. Claro que sí, estimado!
      No hay que temerle al idioma... como dice mi profe, no es necesario pararse en cada palabra que no entiendas, con que entiendas el contexto está bien. Y fijate que es así, porque cuando apenas tenia 7 meses aquí, leí mi primer libro en holandés. Sabía mucho menos que ahora, pero podía seguir la historia completamente. Y te digo, hace poco vi la pelicula del primer libro (La llave de Sarah, en español, creo) y puedo certificar que entendí muy bien lo que leí!
      Vamos, atrevete con uno que te guste!

      Saludos!

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  3. Que buena compañía te has elegido en tu nuevo trabajo, con poca acción seguro has podido devorar eses libro que nos has enseñado, yo ahora estoy leyendo uno de ese tamaño también y lo único pesado es el cargarlo jajaja

    Saludos y también en México será un fin de semana de votaciones, no la tenemos fácil pero como dices, votar es una muy buena forma de ayudar a nuestros paises. Suerte!!!!

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    1. Oh si... esa es la desventaja de un libro así. El peso. Nada fácil para llevarlo en la cartera.
      La buena noticia es que vivo muy cerca de donde trabajo, y el peso lo llevo en la bolsa de la bici! ;)

      A votar! Hay que cumplir con nuestro deber ciudadano!

      Saludos de vuelta y mucho ánimo!

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  4. Odio trabajar los Domingos y en Canadá trabajé muchos ( quizás por eso la mujer del andalú acabó hasta el co... del país ) ta, que me pierdo. Que te acompaño en el sentimiento miarma, a mi también me encanta dormir los días de lluvia jajaja.

    Los niños no tienen verguenza verdad, ninguna además. Ayer me pintaron "coño tio" en el capó del auto jajajajaja ( seguro fueron unos niños que hasta hace poco agarraron mi auto de porteria y tuve que amenazarlos para que se fueran a pegarle pelotazos a los padres a su puerta ), a mi mujer no le hizo ninguna gracia pero ta, como le dije, al menos no escribieron gallego de mierda. Son bien sinceros digo jajaja.

    Un saludo!!!

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    1. jajajajaja... pobre Andaluz!
      Te imaginarás que esa piscina está forrada de muchachitos. Nuestros clientes número uno cuando hay buen tiempo. Pero ya le tengo el ojo puesto a unos cuantos que se la tiran de chistositos y ya yo comienzo a responderles "angelicalmente" en español para desahogarme un poco!

      Saludos de vuelta!

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