1.27.2013

Integración: Inburgering y NT2

Esta semana he aprendido que a veces hay que dejar que la suerte te ayude. Contra todas mis creencias de "cada esfuerzo da frutos", me rindo ante la bendita suerte porque no existe otra explicación.

Mira que aprobar el único examen donde una parte de las respuestas fueron elegidas al azar porque el tiempo no daba para más, eso sólo puede ser un golpe -por no decir coñazo- de suerte.

A ver, empecemos desde el principio.

A quien pueda interesar,


Venir a Holanda no sólo implica documentos sellados por funcionarios, los pagos de permisos, el ticket de avión, los 10 kilos de sobre peso en la maleta y las tres chaquetas que piensas que te servirán en la época invernal pero que sólo abrigan en días frescos de verano. No. Esos son sólo pequeños detalles en comparación con las que hay que pasar estando aquí para cumplir con requisitos de integración exigidos por la ley.

1.14.2013

Una vida en claves

¿Alguna vez te dije que soy mala con los números? No, no hablo de cuentas, sino de números. De esos que hay que recordar. Por ejemplo, un típico caso cuando estás acompañado de alguien y te dice: "grábate este número para que me lo recuerdes ahorita".

¡Ponchada!

Mi cabeza empieza: 51258465. Repito: 51258493. Repito por si acaso: 51246318951. Y al final, ya no sé que número tenía que recordar.

Pero, ahondando un poco más en este tema, comienzo a creer que es la capacidad de mi cerebro de almacenar en corto tiempo, porque también me pasa con los colores. Lo sé porque si veo un carro de un color pasar, te puedo asegurar segundos después que era de otro color.

La cosa es que en esta vida holandesa me he lamentado más sobre los códigos y claves que he debido aprenderme para funcionar en el día a día.