2.23.2013

Dialogo con Amanda


Hace tiempo tuve que ir a La Haya para hacer el registro de un documento para enviar a Venezuela. Como el viaje es un poco más largo y caro de lo normal, siempre que voy trato de hacer el resto del día allá, bien sea viendo tiendas -ok, ok, comprando algo también-, conociendo nuevos cafés y hasta una vez nos fuimos a un restaurant con Gabriela y su combo y Amanda y su aún-no-completo combo.

Gabriela es una paisana -me gusta esa palabra porque suena a tribu- que ese día se ofreció a servirme de testigo para la legalización del documento, y Amanda es paisana bloguera que ese día conocí en persona mientras nos comíamos unos espaguetis en el centro de La Haya.

A Gabriela la he visto un par de veces más porque compartimos la misma Embajada. A Amanda nunca más la vi, pero siempre conversamos y nos damos ánimos a través de nuestros blogs porque las dos somos prestadas en este país y nos ha tocado pasar por las mismas cosas de novatas.

2.18.2013

Mi casa, NO es tu casa

"Y, ¿qué dijo de la casa?"

Esa es la pregunta de Pablo cuando le dije que hoy había tenido un visitante en casa.
Me molesta esa pregunta porque no vino ningún tasador o experto en bienes raíces, no fue un arquitecto ni un constructor, no fue un diseñador de interiores, ni siquiera un fabricante de muebles.

Quien vino fue un vulgar ciudadano común que reside cercano a nosotros y con quien esta mañana debía conversar sobre asuntos que nada tenían que ver con esta o ninguna otra casa.

Dos segundos luego de la pregunta recordé que quien la formuló es un holandés, quien vino fue otro holandés y quien aquí escribe es una venezolana que aún no entiende esa costumbre holandesa de meter las narices en las casas ajenas.

Ellos localizan la calle, luego el número de la casa, luego el nombre de los residentes de la casa y ahí empieza todo el show.

2.02.2013

Dulce espera

Sobre el centro de la mesa de la habitación de receso reposa abierto un paquete de crakers. Abierto. Haciendole compañía a la caja de muisjes color azul y blanco. Quién sabe cuántos días tendrá ahí porque el bebé de Martha nació ya hace algunos y viendo lo descrito, la celebración parece seguir.


Felicidades! Es un niño!
Es que ha nacido otro bebé. Otro. Y hay que celebrarlo. Con crakers y muisjes del color del sexo del nuevo integrante del planeta. En el caso de Martha, azul masculino le ha salido el muchacho. Y ya todos lo saben. Y ya todos se comen la noticia. Gracias al jefe por el correo.