5.25.2013

Lo que dice Instagram esta semana

Instagram: @MooiLey
Hay algo que asombra a todos los turistas europeos al llegar a cualquier ciudad de Venezuela, y son las rejas que protegen a toda edificación sin importar su función. No hay rincón en donde no haya si quiera unas cuantas verticales de acero que den la sensación de seguridad a los de adentro y aleje un poco a los de afuera, especialmente los que creen ser dueños de los ajeno.

5.20.2013

5.13.2013

El toque de Pablo

Con el amor que le pone Pablo a nuestro su jardín, no podía dejar de presentar la serie de colores que ya han empezado a colorearnos la vista.

Seguiremos esperando con entusiasmo las fresas, el kiwi, los ajíes y quién-sabe-qué-más que haya plantado en los poquitos centímetros cuadrados que sobraban de espacio.




5.11.2013

Chile

Cuando mi papá me dijo que iría en abril a Chile a correr los 42 km del Maratón de Santiago, salté inmediatamente a decirle a Pablo que nos íbamos de vacaciones muy lejos en tan sólo un par de meses.

Arreglamos todo rápidamente. Coordinamos nuestros días libres y le avisamos a todo el mundo que no estaríamos disponibles por tres semanas o quizá más. Los papás de Pablo se morían de nervios -como siempre que nos vamos de viaje-, los amigos nos miraban con recelo y los más despistados seguían preguntándome cuánto tiempo tenía lejos de mi tierra -a lo que siempre respondía "no voy a mi tierra, voy a Chile"-.

Dos días, cuatro aviones y tres escalas nos costó la ida. Cuando llegamos a Santiago, caminaba en los pies más gordos que jamás había tenido. Pero habíamos llegado al fin. Ya abrazaba a mis hermanitas y comenzaba a escuchar ese acento tan peculiar de los chilenos. Hasta retada en migración por no haber pasado por la taquilla que se nos indicaba en el marcador, aún cuando fuimos los únicos de ninguna fila. Ya me sentía como en casa.

5.04.2013

Tulpenfestival

Holanda, país del sexo, las drogas... y de los tulipanes!

Como el sexo y la droga es de todos lo días, hablemos de lo que dura poco, sí, los tulipanes, la época en que los japoneses invaden a los Países Bajos con cámara en mano y posando al lado de cada una de las flores con manito arriba y símbolo de la paz.

Keukenhof es lo más conocido. Y lo más concurrido también. Intenso, diría yo. Entras y te quedas en estado de shock del que despiertas sólo cuando sientes que te estas comenzando a babear y las cámaras japonesas te apuntan. Maravilloso, sin duda, pero a mitad del recorrido comienzas a cuestionarte la salud mental de estos holandeses. ¿Cómo le hacen para inventar tanto?