5.11.2013

Chile

Cuando mi papá me dijo que iría en abril a Chile a correr los 42 km del Maratón de Santiago, salté inmediatamente a decirle a Pablo que nos íbamos de vacaciones muy lejos en tan sólo un par de meses.

Arreglamos todo rápidamente. Coordinamos nuestros días libres y le avisamos a todo el mundo que no estaríamos disponibles por tres semanas o quizá más. Los papás de Pablo se morían de nervios -como siempre que nos vamos de viaje-, los amigos nos miraban con recelo y los más despistados seguían preguntándome cuánto tiempo tenía lejos de mi tierra -a lo que siempre respondía "no voy a mi tierra, voy a Chile"-.

Dos días, cuatro aviones y tres escalas nos costó la ida. Cuando llegamos a Santiago, caminaba en los pies más gordos que jamás había tenido. Pero habíamos llegado al fin. Ya abrazaba a mis hermanitas y comenzaba a escuchar ese acento tan peculiar de los chilenos. Hasta retada en migración por no haber pasado por la taquilla que se nos indicaba en el marcador, aún cuando fuimos los únicos de ninguna fila. Ya me sentía como en casa.


Chile. Tres veces había visitado Chile y nunca me sentí tan bien como esta cuarta. Nunca había tenido tan buen sabor de un país que crece como la espuma en medio de un continente que hace todo lo contrario. Hasta el holandés este se impresionaba de cómo cada día su imagen de un país latinoamericano iba cambiando gracias a Chile.

Estuvimos muchos días en Santiago, visitando familia y paseando por los lugares más turísticos de la ciudad.

Hermosa Santiago, aunque esté llena de smoke.

Cerro San Cristobal en bici.
Excelente alternativa para rodar en Santiago.

Mercado Central

Listos para unos completos (hot dogs)

Por supuesto no pudimos dejar pasar la ocasión de visitar la Viña Undurraga y probar de sus vinos.


Aunque a Pablo le gustó más la experiencia de prepararlo él mismo. De cosechar las uvas, de pisarlas y de tomarlas en la finca del tío en Yumbel.

Vendimia 2013.

Buscando los racimos que quedan.


Nos escapamos a Valparaíso y Viña del mar. Conocimos la casa de Neruda y caminamos por la costa.

Buceo en Valpo.

Neruda recolector.

No hay duda de que llegamos a Viña.


Y para rematar, volamos 5 horas hasta la Patagonia, que aunque los pingüinos no nos esperaron, sí pudimos conocer a los guanacos y a los cóndores. Y por supuesto, la majestuosa naturaleza virgen de las Torres del Paine y glaciares.

En la Patagonia.

Glaciares

Salud con pisco y un poco de hielo del glaciar.




Puerto Natales

Punta Arenas

Gracias a Chile por recibirnos y por dejarnos tan buena impresión. Seguro volverémos más antes de lo que creen.

Volveré!

10 comentarios:

  1. Lindo viaje Leyla... La Patagonia a mi también me enamora (las dos, que son solo una). Dile al estimado holandés que vaya cambiando su mirada de lo que es el Sur, porque no es solo Chile son unos cuantos países que van de avanzada. Tal vez por ahí va uno de retroceso pero eso no es todo.

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    1. Mi querida Diana,

      Uno se siente chiquitito ante tanta naturaleza... No, no. Corrijo. Uno "es" chiquitito!
      El problema del holandés y de otros es que no es tan fácil cambiar la imagen de un país (o varios) sino se miran con los propios ojos.
      Ya lo vio, ya comenzó el cambio de imagen.

      Besos!

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  2. Que viaje tan lindo. Una de mis mejores amigas, boliviana, está en Chile. Tenemos pendiente visitarla. Quisiera la lotería para poder ir ya :)

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    1. No te vas a arrepentir de ir a Chile... aunque la lotería debe ser el premio gordo, porque es tan caro como aquí!

      Saludos!

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  3. Otro enamorado de la Patagonia, cuanto me gustaría ir, preciosa las fotos.

    No se porque nos venden a los europeros esa imagen de América del Sur. Yo vine con mucho miedo a Uruguay y sin embargo estoy a día de hoy encantado con haber tenido la suerte de vivir acá. No lo cambio a día de hoy por nada, y si, mirá que no solo Chile se va pá arriba, en Uruguay tamo ahí jejejeje.

    Un abrazo Ley

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    1. A ver cuándo te puedes escapar a ese paraiso... no te arrepentiras!

      Los europeos siguen pensando que del otro lado del río lo único que hay son indigenas y tierras por conquistar (sin aluciones personales). Y quizá los del otro lado del río les dimos mucha importancia a lo que los europeos pensaban de nosotros... Pero ya ves, parece ser que todo toma un rumbo distinto a lo que todos pensabamos (bueno, con excepciones, que parece no tener ningún rumbo).

      Abrazos de vuelta, Andalú!

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  4. que padre que tuviste la oportunidad de ir a casa! :) Ojala que tu estancia por alla sea inolvidable, que regreses con muchos recuerdos lindos y con una sonrisa de oreja a oreja! :)

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    1. Efectivamente, Sara!

      Volvimos con sonrisa de oreja a oreja. Aunque Chile no es mi casa. Tengo la mitad de la sangre chilena pero no nací ni viví nunca allá.

      Las fotitos que ves, son solo un 0.1% de todas las fotos que nos trajimos. Para que te hagas una idea de cómo la pasamos!

      Saludos!

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  5. Que hermosas imágenes me encantaron me podrías decir como se llama ese gran salto de agua que aparece en la foto n° 5 de la Patagonia me encanto y me gustaría conocer el lugar, saludos.

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    1. Hola Juan,
      Lo lamento mucho pero no sé el nombre del salto.
      Estaba en la ruta del tour en bus que hicimos por las Torres del Paine.
      Si tienes la oportunidad, hazlo... no te arrepentirás!
      Saludos!

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