6.13.2013

Visitas que siempre son bienvenidas

Y al final del día, cuando te dicen: Mi casa es tú casa, sabes que además de haberlo disfrutado, lo hiciste bien también.

Es que uno es así. Le abre las puertas de su casa a todo el mundo -a excepción que sea un holandés olfateándote la casita-. Puede haber pasado mil años y nunca haber conversado desde que ambos, aún con pañales, eran ahogados en la piscina celestial del bautizo católico envuelto en mantas blancas, aún más celestiales. No importa. Uno se reencuentra, se cuenta en fracciones de segundos un resumen curricular desde luego del chapuzón en la iglesia, y queda por sentado que si alguna vez alguno de los dos personajes -o más- están por las latitudes donde residen, "en mi casa te puedes quedar", o por lo menos "pasa a visitarme para que conozcas mi ranchito, y de paso te quedas".

Uno es así. Uno, que es latino, es así.

Pablo nunca había tenido tanta visita que hospedar hasta que llegué yo y los invité a todos.

Esta vez nos visitó una tía desde Chile. Con una semana de anticipación debíamos organizar, comprar, y reservar el loco itinerario que ella había organizado en su mente sin fronteras. Holanda, Alemania, Bélgica e Inglaterra en tan solo una semana y con pocos o casi nulos conocimientos del inglés. Bastó con un paseo virtual para darse cuenta que a menos que estuviera guardando millas, el plan era un poco descabellado. Y como poco era el tiempo para la organización, terminamos recorriendo algunos lugares espontáneamente.

Llegó desde Madrid al aeropuerto de Rotterdam. No había conocido ningún aeropuerto más que el de Schiphol en Ámsterdam, pero mira que cómodo y fácil resultó este de Rotterdam, especialmente cuando eres un peatón como yo y toca trasladarse a través del transporte público. Desde la Estación Central de Rotterdam, se puede tomar el bus 33 y quedarse en la última parada, caminar 10 metros y ahí mismo está la sala de espera. Es mínimo, pero excelente para no perderse en la multitud.

Como había llegado tarde en la noche, decidimos quedarnos un par de noches en un hotel en Rotterdam. Así podríamos visitar las ciudades más movidas del país sin viajar mucho.

Casas cubo


Estación Rotterdam Blaak

Un nuevo edificio que algún día estará en los libros de arquitectura







Rotterdam es una ciudad arquitectónicamente maravillosa. A diferencia de las demás ciudades y por haber sufrido un gran ataque en la Segunda Guerra Mundial, Rotterdam ha debido reconstruirse prácticamente en su totalidad. Así que aprovechando la visita de la tía y mi pasión por la arquitectura, reservé nuestra estadía en el hotel de las Casas Cubo.

Es un hotel básico. Para visitantes que lo único que necesiten es dormir. Las habitaciones no tienen shampoo, ni jabón, ni toallas. Las camas no están elegantemente tendidas sino que las sábanas están rigurosamente dobladas y empaquetadas en una bolsa sellada. Cada uno debe armar su propia cama. Una lámpara a un lado y un enchufe es más que suficiente para pasar la noche. Eso si, el precio de la habitación incluye desayuno, por lo que se puede cargar el buche antes de comenzar el recorrido. También, si fuera necesario, como con nosotras que llegamos a media noche y no llevábamos nada de lo que pensábamos que íbamos a encontrar en el hotel, puede comprarse ahí mismo por un par de euros y hasta alquilar una toalla de proporciones mínimas pero salvadoras.

Una ducha, una copa de vino a la orilla del canal y un brindis por la llegada de la tía y una buena noche de descanso cerraron ese día para salir al siguiente rumbo a Ámsterdam con el tren.

Mira que yo pensé que eso iba a ser rápido, pero por lo visto se necesita una hora para llegar a la capital de Holanda desde donde estábamos.

Aparcadero de bicis en la Estación Central de Amsterdam

La nueva adquisición arquitectónica de la ciudad


Será que nunca se dieron cuenta que les faltaba una rueda?

Así son los días calurosos. Falta siempre ropa.


Y sobran terrazas también

Paseo en bote, visita a la casa de Ana Frank, cara de sorpresa por las chicas con las tetas al aire del Barrio Rojo, temor por las galletitas aliñadas del café que nos tomamos en el coffeeshop The Bulldog. Todo lo ya acostumbrado para mi de Ámsterdam, y lo nuevo para la tía del mundo. Hasta que cerramos el día con unas papas fritas con mayo sentadas sobre el monumento gay que está frente a la iglesia.

Al final de la tarde, y antes de tomar el tren de regreso a nuestro hospedaje en cubo, compramos nuestros pasajes para el día siguiente rumbo a Brujas, en Bélgica. Eso es lo fantabuloso de vivir por acá. Con un simple pasaje de tren, puedes irte a otro país.

Desde Rotterdam Central salimos a medio día. Hicimos parada en Amberes, llenamos las memorias de la cámara con montones de fotos y nos subimos en el próximo tren que nos llevaría a Brujas.

Estación Central de Rotterdam

Estación Central de Amberes



¿Te había dicho que Brujas es más romántico que París?



Vista desde la ventana del hotel







 

La época medieval estacionada en una ciudad. Casi, casi provoca andar en vestido con grandes rellenos y hermosos peinados. El sonido de los caballos halando los carruajes te transporta un poco al Medioevo. Hasta que ves un grupo de señoras repartiéndose el pote de comida al pie de la estatua de la plaza central.


A los holandeses les gusta vacacionar en Bélgica, así que siempre hay hoteles y lugares de recreación disponibles.

Y como Brujas se merece todo, nosotras nos fuimos a comer a un restaurant con vino y postre incluido. Para brindar por lo bueno de la vida antes de abandonar la ciudad.

Al día siguiente salimos tempranito a las 12 del medio día -si, si, yo sé que no es tempranito, pero uno está de paseo, no de carrera-. Compramos nuestros pasajes en tren de regreso al pueblo y nos subimos al tren, que hacía parada en Gante y que no nos pudimos resistir de visitar.

Como siempre, esto es muy fácil. Sales de la estación, guardas tus maletas en un locker que cuesta 3.50 euros, te subes en el tranvía, y ya estás en la ciudad. ¡Ma-ra-vi-llo-sa! Si alguna vez tienes tiempo de visitar Gante, ¡no te arrepentirás!








Al final regresamos a mi casita, luego de unos días intensos de recorrido turístico. Yo volví al trabajo al día siguiente y la tía descansó luego de dos día en avión y tres días de paseo en tren.

Ya la mandamos de regreso, pero nos contenta saber que disfruto de su corta estadía por aquí. Y lo sé porque al final escuché de su parte el muy reconfortante "mi casa es tú casa".

8 comentarios:

  1. Totalmente, Ley. Así somos, nosotros somos de que donde caben dos, caben tres, nos incomodamos un ratico, pero sabemos que es por un corto tiempo y vale la pena, por tener a esa persona con nosotros.

    Que hermoso todo! No veo la hora de ver todo eso con mis propios ojitos!

    Saludos

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    1. Mala maña de uno, Mar! Pero son los momenticos que me hacen reconectarme con mi familia!

      Tienes que verlo con tus propios ojitos y sentirlo con tu propio cuerpito! jejejeje...

      Saludos de vuelta!

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  2. Preciosa entrada y vaya fotos Ley, es impresionante lo bonita que es esa "Europa de dentro" demás está decirte que estoy como loca por conocer Brujas, ya van demasiadas reseñas buenas de un montón de gente por ese lugar, así que sin duda, anotado en mi Bitácora de Vuelo
    Muchos besitos,
    desde las alturas

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    1. 100% recomendada, CaroNu... Brujas es una ciudad maravillosa. Lastima que sea tan chiquita. Para visitantes de otros lados, es muy poquito, para uno, provoca ir todos los fines de semana! ;)

      Besos de vuelta!

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  3. Que lindo viaje, Amberes me fascina. Y también me encanta la facilidad con la que uno se mueve por estos lares! Que bueno que disfrutaste la visita de nuevos lugares y a tus visitas, de eso se trata.
    Muchos saludos!

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    1. Amberes la conocimos la vez que estuvo por aquí mi sobrina. Creo que me gusta más porque me recuerda a ella con su mapa indicandole a Pablo la dirección de todos los puntos turísticos.

      Creo que la visitaré de nuevo!

      Saludos para ti también!

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  4. No hay duda , mi casa es tu casa....que paseo, al llehar al final de tu historia y todo el recorrido y las fotos me canse....que lindos lugares y arquitectura....un dia lo vou a visitar. Mi esposo siempre cienta historias de la cabeza que vivio por esos lares....

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    1. Iela,

      Uno se hace el duro, pero al final siempre sale el "mi casa es tu casa".
      Así quedamos nosotras, cansadas. Es que cuando uno invierte los ahorros en un viaje tan lejano y que incluye lugares tan hermosos, no importa que haya que recargar baterías cada noche con tal de verlo TO-DO!
      Te recomiendo que visites Bélgica. No te arrepentiras! Y Holanda, por supuesto!

      Saludos!

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