7.24.2013

Hasta en las mejores familias

Aún estábamos congelándonos y ya habían comenzado los trabajos de remodelación en las vías de nuestra pequeño pueblo gran ciudad.

Ommen, como toda gran ciudad, está dividida por un importante río importado desde Alemania, el Vecht. De un lado está la ciudad, con su centro, zona industrial y urbanizaciones más recientes, y para el otro están los suburbios, los campings, la "montaña" y la estación de tren, medio de transporte muy utilizado en estos países de abajo. Incluyéndome a mi.

Sorpresa nos llevamos una mañana cuando Pablo, amablemente como siempre, me llevaba a la estación para yo hacer mi camino en rieles y él el suyo en ruedas a nuestros destinos de trabajo. La mitad del único puente decente que comunica ambas partes estaba medio operativo. Habían cerrado la mitad para realizar trabajos de remodelación.

Muy a pesar de que todos las semanas contamos con el periódico local, de que podemos sintonizar el canal de tv de la región, o de seguir por twitter o facebook las peripecias del pueblo, sólo nos enteramos gracias a los suegros de lo que había comenzado en el pueblo y por el tiempo en que se extendería. Los trabajos del puente se debían a un replanteamiento urbano y de tráfico de nuestra hermosa pueblo ciudad.

Marzo, abril, mayo, junio, julio...

Cada mañana era una nueva aventura para cruzar el puente y alcanzar mi tren.

Primero una mitad del puente, luego la otra mitad. Los semáforos se fueron junto con el pavimento. En su lugar, adoquines de distintos colores definirían ahora los espacios correspondientes para peatones, bicicletas y automóviles. Jardineras ayudaban con el trazado y hasta cambiaron los postes de luz por unos más adecuados para nuestro nuevo "puente-bulevar". Tanto así fue el cambio, que se extendieron hasta la estación, para que así todos nuestros visitantes se lleven la primera mejor impresión de Ommen.

Todo estaba listo. La ciudad se preparaba para recibir a los turistas que todos los veranos nos visitan desde distintas partes del país y del extranjero. Todos habían hecho su mejor esfuerzo para inaugurar esta nueva imagen de este paraíso. Todos comenzábamos a acostumbrarnos al nuevo flujo en el puente. Los automovilistas tenían ahora otras reglas de movimiento sin necesidad de luces rojas, amarillas o verdes. Los peatones debían perder el miedo y atreverse a expandirse en la nueva acera 4 veces más amplia que la anterior, y nosotros, los que hacemos vida en bici, comenzábamos a disfrutar del camino rojo especialmente hecho para nosotros. Sin tener que mezclarnos con los autos o con la gente. Sin tener que señalizar con la mano la dirección o apretar botones en la parada esperando la bici de color verde que nos autorizase a continuar nuestro camino. Si, era todo un cambio. Hasta que el camino rojo se acababa y el idilio desaparecía. Nadie sabía si debía continuar por la acera, si había que mezclarse entre los autos o regresar por donde viniste y volverlo a intentar para ver si solo tu te habías imaginado que algo aquí no iba bien.


El nuevo puente
A la ciudad se le había olvidado nada más y nada menos las conexiones de ciclo vías entre el puente y la ciudad. Así, como quien olvida las llaves dentro del carro, o felicitar a su mamá el día de su cumpleaños, o al hijo de dos años en el supermercado. Así.

"Ups! Con razón nos sobraban adoquines rojos!"

Pero como Ommen cuenta con una población especializada en Quejas y Reclamos, alegando que este pequeño olvido arriesgaba la seguridad de todos sus habitantes, especialmente el de sus hijos, a la ciudad no le quedó más remedio que sacar del bolsillo unos 80 milloncitos de euros para desbaratar parte de lo que habían hecho y terminarlo como la población ahora lo exigía.

Ya ves tu, pues, que estas cosas suceden hasta en las mejores familias, aunque sean europeas y tengan sangre real.

2 comentarios:

  1. Buena Ley, como para irnos pa' trás como condirito con todo y silla y chanclas! Eso es un mal general. Lo malo es esa platica que se tiene que invertir de más. Esperemos que sus parientes reales les colaboren un poquito y no todo tenga que salir del bolsillo de la "plebe"

    Abrazos

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    Respuestas
    1. Colaboren un poquito? Ja! Ya quisieramos!
      Cuando se trata de dinero, todos actúan igual!

      Abrazotes de vuelta!

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